•Por
Begoña Villegas
El
País Vasco
converge
realmente
con
Europa
El dinamismo del sector industrial y su apuesta
por la calidad, la innovación y la internacionalización han
determinado la recuperación económica vivida en el País
Vasco desde los primeros años de la década de los 90. Las
políticas públicas han actuado de coadyuvantes en el ritmo
de crecimiento continuado con la apuesta por la promoción económica,
el empleo y las nuevas tecnologías.
Tras
la fuerte crisis económica de los últimos años de
la década de los 70 y de los 80, que trajo consigo un duro proceso
de reconversión industrial y la destrucción de miles de puestos
de trabajo, durante la pasada década de los 90 la economía
vasca ha protagonizado un crecimiento que, en casi todos los ejercicios
ha superado al de las economías circundantes. Este comportamiento
económico ha tenido su lógico reflejo en la evolución
del mercado de trabajo y se ha traducido en un mayor bienestar y calidad
de vida de los ciudadanos vascos, como evidencian todas las estadísticas
relativas al nivel de renta por habitante, que en estos últimos
años ha logrado superar los parámetros medios existentes
en Europa.
La vicelehendakari
y consejera de Hacienda y Administración Pública del Gobierno
vasco, Idoia Zenarruzabeitia, explicaba recientemente las causas de esta
recuperación de la economía, que ha estado fundamentalmente
protagonizada por el dinamismo del sector industrial vasco y su apuesta
por modernizarse, por la calidad, por la innovación y las nuevas
tecnologías, y por su internacionalización. “Euskadi es el
tercer país de la UE en certificados industriales de calidad, después
del Reino Unido y de Irlanda. Nuestro gasto en I+D ha ido aproximándose
al de la media europea. Y lo más importante, más del 70%
de dicho gasto lo realizan las propias empresas”.
El grado de
apertura de la economía vasca es cada vez más alto. Si hace
20 años el porcentaje de las ventas en el exterior apenas alcanzaba
el 20%; hoy ronda el 30% cifra superior a la de países como Alemania.
En la última década, las inversiones directas vascas en el
exterior han crecido un 300%, unos 2.000 millones de dólares en
la actualidad. La entrada en vigor del euro como moneda única en
enero de 2002 contribuyó a facilitar los intercambios comerciales
y a hacer patente la unificación de Europa a todos los niveles,
a pesar de que su uso generalizado entre la población, tras los
primeros titubeos, provocara un aumento de los precios y una retracción
del consumo. Tras la crisis de los primeros años 90, la economía
vasca ha atravesado un ciclo caracterizado por ritmos de crecimiento estable
y sostenido, con fases de máximo auge en los años 97 y 98
y otras de estabilización (1999 y 2000). El ciclo contractivo de
los últimos años, 2001-02, que para el País Vasco
de momento ha tenido efectos algo más atenuados que los registrados
por otras economías del entorno, ha permitido mantener unos diferenciales
positivos a nuestro favor y así seguir avanzando en la senda de
la convergencia real con los parámetros de desarrollo, de bienestar
y de calidad de vida de estas economías. El ritmo de crecimiento
ha repercutido de manera clara en la generación de un elevado número
de empleos netos, más de 100.000 en estos diez años, frente
a tan sólo 13.000 creados en los años 80. Como consecuencia
de ello, la tasa de paro se ha logrado reducir en seis puntos en esta década.
Sin perder
de vista estos logros y ventajas de la economía vasca, como país
existen retos pendientes en términos económicos y sociales.
Retos que se identifican en una doble vertiente: consolidar e incrementar
los niveles de competitividad y productividad de la economía, para
lo que es necesario realizar especial hincapié en la convergencia
tecnológica con los países punteros de Europa; y por otro
lado, la mejora del grado de cohesión y protección social
en cuanto aproximar a las medias europeas el nivel de gasto en protección
social por habitante, así como las tasas de ocupación y empleo,
sobre todo el femenino y el juvenil. Son los retos dentro de la política
económico y social del Gobierno vasco que se sustenta en el triple
pilar de crecimiento, sostenibilidad y solidaridad. El País Vasco
apuesta así por un modelo de desarrollo que pasa por hacer compatibles
el crecimiento económico, la sostenibilidad en el uso de los recursos
y del sistema ambiental, y la solidaridad y cohesión de la sociedad.
Compromiso
institucional
El compromiso
activo de las instituciones del país y la política de discriminación
positiva para favorecer a los sectores y a las zonas más deprimidos
son claves para comprender la transformación experimentada en esta
década. En efecto, la prosperidad económica y las buenas
previsiones de futuro impulsó a la Administración vasca a
recoger los frutos del momento, pero también a adoptar una estrategia
activa para afrontar con éxito el futuro. Así, al Plan Euskadi
XXI, que dedicó 264 millones de euros en el cuatrienio 1996-1999
a infraestructuras y áreas desfavorecidas, le tomó el relevo
la iniciativa Euskadi 2000Tres. Esta consistía básicamente
en inyectar 721 millones de euros (el triple que en el plan anterior),
procedentes de los superávits recaudatorios derivados de la buena
situación económica, para dedicarlos a la mejora de la infraestructuras
y las políticas de empleo y solidaridad durante cuatro años,
de 2000 a 2003. Del total de estos recursos adicionales, algo más
de la mitad se han dedicado a las infraestructuras económicas, con
especial atención a las hidráulicas, carreteras, ferrocarriles
y puertos, e infraestructuras sociales sanitarias, educativas y culturales,
vivienda y regeneración urbana en áreas desfavorecidas.
Esta iniciativa,
cuyo objetivo central se situaba en conseguir la convergencia real con
Europa, fue al mismo tiempo el paraguas que abrigaba otros planes insterinstitucionales
en coordinación con diputaciones y ayuntamientos, como el de Promoción
Económica y de Empleo y Formación, sin olvidar el Plan Euskadi
en la Sociedad de la Información que se puso en marcha ante la constatación
de la prioridad de desarrollar la cultura Internet en el País Vasco
con el objetivo de converger con Europa también en el uso de las
tecnologías. El lehendakari del Gobierno vasco, Juan José
Ibarretxe, resumía la labor del ejecutivo en estos últimos
años: “Detrás de todo este comportamiento económico
se encuentra una sociedad vasca viva, dinámica y moderna, preocupada
por estar a la altura de los tiempos a través del esfuerzo colectivo.
Un esfuerzo al que no son ajenas las instituciones, el Gobierno vasco,
las políticas públicas, que favorecen el triunfo de la Euskadi
real”.
Autogobierno
y Concierto
Pese a las
dificultades, el autogobierno del País Vasco ha ido desarrollándose
de forma paralela al desarrollo económico y la mayor calidad de
vida de la sociedad. La expresión más clara de ese autogobierno
es el Concierto Económico, cuya Ley vigente desde 1981 fue renovada
a lo largo de 2001 y primeros meses de 2002 tras un duro proceso de negociaciones.
La nueva Ley de Concierto Económico adquirió entonces carácter
indefinido e incorporó mejoras tributarias y financieras para el
País Vasco, aunque quedó pendiente un aspecto fundamental
demandado por la Administración vasca como es la representación
de Euskadi en los foros europeos de decisión.
•Por
Joserra Blasco
Alava,
mirada
de
futuro
Paso a paso, con tesón y sin alharacas, Alava
ha sentado durante la última década los pilares de un futuro
que hoy ya es realidad. Este esfuerzo callado, que comenzó unos
años antes, ha fructificado en una posición socioeconómica
muy positiva, con una calidad de vida envidiable, unas infraestructuras
viarias en pleno desarrollo, una industria pujante y cada vez más
innovadora, un comercio en expansión y un cuidado entorno rural,
cuya población va en aumento.
Aunque,
desde un punto de vista económico, Alava vivió un 1993 bastante
malo, como todos, y hasta 1997 el crecimiento fue escaso, lo cierto es
que a partir de ese año los incrementos fueron importantes y en
2001 y 2002, pese a que el crecimiento fue menor, también fue considerable.
A ello ha contribuido, sin duda, la acentuada apertura al exterior de la
economía alavesa, que en sólo 10 años ha conseguido
más que cuadruplicar el volumen de sus exportaciones, pasando de
los 787,33 millones de euros de 1990 –que en 1993 eran ya 1.121– a los
3.400 millones de 2001. Hoy, Alava presenta una economía que continúa
creciendo, una elevada tasa de ocupación, unas cifras de desempleo
menores que las de sus territorios vecinos y notablemente por debajo de
la media española, y unos indicadores socioeconómicos que
superan las medias nacionales.
Una de las
principales apuestas de estos últimos años han sido las infraestructuras,
potenciando y consolidando las existentes, y planificando las futuras,
que hoy se van materializando. Alava se encuentra en un privilegiado punto
de intersección de los ejes que unen el Norte con el Arco Mediterráneo
y la frontera con la Meseta, una posición que se ha tratado de mantener
y reforzar básicamente con la autopista Eibar-Vitoria, la estructura
ferroviaria –la Y vasca– y el aeropuerto de Foronda. El proyecto de la
originariamente denominada Urbina-Malzaga, fue encargado por el Gobierno
en 1995, aprobándose el trazado en 1997. Dos años después
comenzaron las obras entre Eibar y Bergara, y hoy se pueden ver varios
tramos iniciados en Gipuzkoa. Pronto comenzarán a construirse los
14 kilómetros que discurren por tierras alavesas, desde Luko hasta
la muga con Gipuzkoa. La Eibar-Vitoria probablemente se extienda hasta
Armiñón, ya que así se contempla en el Plan Territorial
Parcial de Alava Central. En el ámbito ferroviario, la ‘Y’ vasca
no sólo transformará física, social y económicamente
la Comunidad Autónoma Vasca al unir por tren sus tres capitales,
sino que abrirá un importante paso a las comunicaciones europeas,
con Alava como testigo y protagonista activo.
La tercera
gran apuesta en infraestructuras ha sido el aeropuerto, que ha pasado en
unos años de ser un aeródromo infrautilizado, sin capacidad
de competir con Bilbao en pasajeros, a situarse en el tercer aeropuerto
español de carga total (en carga pura sería el segundo) tras
Madrid-Barajas y Barcelona. En el impulso de Foronda ha tenido mucho que
ver la Cámara de Comercio de Alava, promotora de Vitoria International
Airport (VIA), verdadero artífice del despegue del aeropuerto.
Ahora queda
por desarrollar el proyecto logístico Vitoria Industrial Air Park,
un polígono de medio millón de metros cuadrados, cuyo plan
urbanístico está previsto que concluya a finales de este
año, y que podría inaugurarse en 2006. En este nuevo parque,
cuya idea surgió a comienzos de los noventa y ahora se ha relanzado,
se asentará la industria relacionada con el transporte de mercancías
y la logística, y con él se pretende multiplicar por tres
el volumen de carga de Foronda y convertir a este aeropuerto en uno de
los más importantes de Europa en tráfico de mercancías.
El conjunto
se verá unido a medio plazo con el Centro de Transportes de Vitoria
(CTV), creado a comienzos de la pasada década, que se ha ido completando
a lo largo de estos años y que se encuentra en plena fase de expansión.
En esta zona existe un gran desarrollo que va desde Nanclares de Oca, con
su polígono industrial, siguiendo por la fachada de la N-I, a través
del CTV, el aeropuerto, y comunicado con el parque Tecnológico de
Miñano y todo el eje de la N-1 hasta Salvatierra, otro de los puntos
con importantes planes de relanzamiento.
Realidades
y proyectos
En estos momentos,
como proyecto estrella en el ámbito de las infraestructuras está
Arasur, el centro logístico de Alava, que comenzará a construirse
este verano, y que con sus dos millones largos de metros cuadrados y una
inversión de más de 240 millones de euros en cinco años,
se convertirá en uno de los cuatro centros logísticos más
importantes de España. Hasta ahora son más de 150 las empresas
que han mostrado interés por asentarse en estas instalaciones que
se ubicarán en Rivabellosa, y que prevén albergar a cerca
de 12.000 trabajadores. Arasur, que cuenta con el apoyo de la Unión
Europea, está promovido por Acesa Logística, Caja Vital Kutxa
y la Diputación Foral de Alava, a través de Alava Agencia
de Desarrollo.
Esta Agencia,
precisamente, ha sido uno de los motores del desarrollo industrial del
territorio, que hoy cuenta en su seno con plantas de multinacionales como
Mercedes Benz, Michelin, Daewo y Pepsico, y compañías de
la talla de Gamesa, Gasnalsa y Cegasa. Desde su creación, Alava
Agencia de Desarrollo no sólo ha impulsado las infraestructuras
viarias, sino que ha promovido las industriales mediante un importante
esfuerzo inversor para facilitar suelo en que las empresas pudieran instalarse.
Hoy en día son más de 300 las compañías ubicadas
en los polígonos de su propiedad (Gojain, Okiturri, Casablanca,
Lanciego, Asparrena, Lantarón, Lapuebla de Labarca, Okondo, Agurain…),
que en 2002 facturaron, en conjunto, 2.200 millones de euros. En los últimos
cuatro años, el trabajo desarrollado por la Agencia se ha intensificado,
logrando que desde 1999 se hayan instalado en sus 15 polígonos 200
empresas, cuatro veces más que las que lo hicieron entre 1995 y
1999.
La inauguración,
en 1997, del Parque Tecnológico de Alava, en Miñano, supuso
un paso cuantitativo en la oferta de espacios para la ubicación
industrial, pero significó, sobre todo, un avance cualitativo en
tanto en cuanto se constituyó en polo de atracción de empresas
innovadoras, de alta tecnología. Referente, como sus homólogos
en Bizkaia y Gipuzkoa, en diseño y calidad de construcción,
el Parque Tecnológico camina, aunque con paso lento, hacia su consolidación,
atrayendo, además, a sus inmediaciones, a otras empresas punteras,
con tecnologías de vanguardia. La mejora de sus accesos, el pasado
año, y la futura autopista, contribuirán, sin duda, a su
relanzamiento.
Población
urbana, población rural
También
la estructura comercial de Alava ha registrado una notable transformación,
y el territorio ha pasado de tener un simple hipermercado de Eroski en
Vitoria (además, claro está, de El Corte Inglés, los
economatos y las galerías Dendaraba) a contar –se inaugurará
a finales de este año– con el mayor centro comercial del País
Vasco, el Boulevard, ubicado en los antiguos terrenos de Sidenor, con Eroski
como tractor. Poco más de año y medio atrás fue inaugurado
el centro comercial Gorbeia, en el término municipal de Etxabarri
Ibiña, a pocos kilómetros de la capital, con Carrefour como
locomotora del proyecto.
Cabe subrayar
que estas transformaciones han tenido lugar en un territorio de poco más
de 3.000 kilómetros cuadrados, cuya población apenas se ha
incrementado en la última década. Comenzó los noventa
con 278.000 habitantes (209.000 de ellos, en Vitoria) y llegó a
2001 con 11.000 más, de los que 9.000 se sumaron al censo vitoriano.
Este año se calcula que son 290.000 las personas que viven en este
territorio histórico, 220.000 de ellos, en la capital.
Hay que destacar,
no obstante, que Alava está creciendo, y lo hace gracias a las mujeres
procedentes de la inmigración que han llegado al territorio en los
últimos años. Según las estimaciones del hospital
Txagorritxu, el año pasado se cerró con unos 2.250 nuevos
alaveses, medio centenar más que los nacidos el año anterior.
Esta cifra situaría la natalidad del territorio en los niveles más
altos de la última década, un récord sólo logrado
en 1993, cuando se llegó a 2.247 nacidos, y en 2000, con 2.234 niños.
También
merece reseñarse que el mundo rural, notable protagonista del desarrollo
alavés, ha visto crecer su población en los últimos
años. Si el censo realizado en 2001 registraba un incremento del
5,7% de la población rural en el País Vasco –rompiendo una
tendencia a la baja que comenzó en los años sesenta–, Alava,
el territorio más agrario de la Comunidad Autónoma y en el
que primero se aplicaron políticas de desarrollo rural, destacaba
sobremanera con una subida global del 16,38%.
Desde que
en 1991 el Gobierno vasco diseñara el primer programa instrumental
de Desarrollo Rural se han llevado a cabo en comarcas como Montaña
y Valles Alaveses, Rioja Alavesa y Estribaciones del Gorbea importantes
mejoras en infraestructuras, así como políticas de creación
de empleo, diversificación agraria y apoyo a inversiones productivas.
Las ayudas, que se han completado con el programa Erein, han logrado que,
diez años después, los niveles de población en el
medio rural se acerquen a la meta marcada: recuperar el número de
habitantes de la década de los sesenta, la del éxodo a las
ciudades, y superarlo, si es posible. Hoy en día hay más
de 32.000 personas viviendo en los pueblos alaveses

•Por
Joserra Blasco
Vitoria,urbana
y verde
"El
Caminante” se yergue, gira la cabeza y sus ojos encuentran “La Mirada”
del Artium. Detiene su quieto deambular por la plaza del Arka y repasa,
en silencio, los acontecimientos que han marcado la vida de la ciudad en
los últimos años. Una ciudad, Vitoria-Gasteiz, que aún
conserva rasgos de su infancia medieval, su adolescencia entre el Renacimiento
y el Neoclasicismo, su juventud romántica e historicista y esa madurez
que, ya en la segunda mitad del siglo XX, se manifestó en una gran
expansión demográfica y urbanística, que cuadruplicó
su tamaño. Vitoria, la capital de la Comunidad Autónoma Vasca,
vive hoy otra etapa expansiva, con nuevas zonas urbanas, múltiples
equipamientos socioculturales y más espacios verdes.
Zonas urbanas
que son como pequeñas ciudades, como Lakua, cuya parte norte se
ha desarrollado notablemente en los últimos seis años, hasta
el punto de estar casi saturada. La vivienda, precisamente, ha sido una
de las protagonistas de los años noventa, recuerda “El Caminante”,
aunque más por su ausencia y la creciente demanda, que aún
perdura. Parece extraño que una ciudad bendecida con la llanura,
con tanto terreno, tuviera una más que evidente falta de suelo para
construir viviendas. Sucedía que el suelo, en manos del Ayuntamiento,
no estaba disponible para poder edificar, y una política municipal
cuidadosa urbanísticamente no propiciaba un desarrollo urbanístico
desmedido.
En los años
ochenta comenzó a cambiar y se empezó a habilitar suelo urbanizable.
Estas circunstancias encarecieron notablemente la vivienda, tanto la nueva
como la de segunda mano, y la especulación se erigió protagonista
en la década de los noventa. Pero la situación cambió
después de acordar una planificación racional y tras cubrirse
buena parte de Lakua, el futuro se está escribiendo en Zabalgana,
al oeste, y Salburua, al este, que ha habilitado nuevas zonas para el crecimiento
urbano de una ciudad limitada por el vertedero municipal, al sur, por los
polígonos industriales (Betoño, Gamarra… incluso Júndiz)
y por el verde cinturón que marca barreras ecológicas a la
urbe. Lo cierto es que buena parte del dinero obtenido por la venta de
suelo para edificar viviendas fue utilizado por el Ayuntamiento vitoriano
para dotar a la ciudad de unos equipamientos socioculturales de los que
estaba escasa. Y hoy, Vitoria-Gasteiz se enorgullece de contar con una
docena de centros cívicos –la mayoría construidos, remodelados
o equipados en los últimos diez años– en los que se conjugan
con dinamismo actividades culturales y deportivas que colman las necesidades
de sus habitantes.
Al mencionar
las barreras ecológicas que rodean la ciudad, una ciudad que siempre
ha manifestado un exquisito respeto por el medio ambiente, “El Caminante”
cierra los ojos y vuelve a percibir que Vitoria cada día huele más
a naturaleza. Desde su rincón urbano ha ido viendo en estos últimos
años cómo la urbe se ha ido rodeando de un cinturón
natural, que la ciñe no para ahogar, sino para dar una bocanada
de aire a sus ciudadanos. Armentia, Salburua, Olarizu y Zabalgana son los
principales parques que conforman este Anillo Verde (de gran valor ecológico
y paisajístico, poblado por una rica flora y fauna, y que se puede
recorrer a pie o en bicicleta) que ha sido reconocido por la ONU como una
de las 100 mejores actuaciones mundiales en el tercer concurso internacional
de Buenas Prácticas. Premios nacionales e internacionales también
han recibido diversas iniciativas para construir un modelo de ciudad para
el futuro llevadas a cabo por Vitoria-Gasteiz, capital que ya en 1995 firmó
la Carta de Aalborg de Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad y que
fue la primera ciudad de España en adoptar la Agenda XXI, una herramienta
que indica a los territorios cómo avanzar en el desarrollo sostenible.
Ese modelo
de ciudad para el futuro incluye no sólo un desarrollo medioambiental
sostenible, sito también una apuesta por la cultura y por su patrimonio.
Así, mientras iniciaba la recuperación de una joya gótica
como la Catedral de Santa María –la Catedral Vieja, para casi todos–,
que se prolongará durante toda esta década, Vitoria planificaba
el Artium Museo Vasco de Arte Contemporáneo, que con su colección
permanente y sus exposiciones temporales se ha sumado por derecho propio
a la amplia e internacional oferta cultural de la ciudad. Desde aquí,
desde el espacio que antaño ocupara la estación de autobuses,
“La Mirada” joven del Artium será testigo de las nuevas transformaciones
de una ciudad tranquila, ordenada y habitable, urbana y verde, que invita
a propios y a extraños a adueñarse de sus calles, de sus
parques, y a recorrer con ella el camino del desarrollo sostenible.

•Por
Begoña Pena
Bizkaia,una
economía
renovada
El mito del Ave Fénix cobra vida en el territorio
de Bizkaia, puesto que en lugar de sumirse en la nostalgia de una fuerte
crisis provocada por el declive de la industria pesada y el cierre de acerías
y astilleros, motor de su economía hasta entonces, inicia una importante
revolución y emerge un nuevo tipo de empresa basada en los modelos
de la Nueva Economía y sectores punteros.
Realmente,
la situación era crítica hace una década: los niveles
de paro se habían disparado a índices que en algunas zonas
(principalmente Margen Izquierda) superaban ampliamente el 32% (marzo de
1996) y las inversiones descendieron a mínimos históricos.
Urgía poner medidas y remontar vuelo. Las instituciones públicas
no lo dudaron y apostaron por nuevos sectores económicos y por potenciar
el sector servicios. Era necesario además, proteger las industrias
no relacionadas directamente con el hierro y establecer planes para su
supervivencia, que pasaban, eso sí, por la modernización
y tecnologización de los procesos productivos a fin de adaptarlos
a la economía de mercado que se imponía y a mantener unos
niveles de competitividad óptimos.
Este fue el
punto de inflexión. La sociedad vizcaína, significada por
su carácter emprendedor, inició su renovación por
Bilbao, que ha quedado plasmada en la nueva imagen de la Villa. Se ha transformado
una ciudad, siempre asociada al tono gris, en una urbe moderna y de servicios,
en la que el bienestar de sus habitantes y visitantes se convierte en materia
prioritaria y supuso el pistoletazo de salida para el cambio de todo Bizkaia.
El Gran Bilbao, por extensión, no ha sido ajeno al cambio de la
metrópoli, y en las actuaciones de los municipios cobran fuerza
las políticas en las que el ciudadano es protagonista. Una de las
apuestas más importante, y a la vista exitosa, del Ejecutivo vasco
fue el Parque Tecnológico de Bizkaia, primero de España que
nace con el objetivo de facilitar, promover y estimular la iniciativa y
la inversión industrial mediante la creación de una infraestructura
que posibilite la implantación de empresas de alta tecnología.
Para ilustrar su importancia en la economía de la provincia basta
recordar cuatro apuntes económicos: a finales de 2002 acogía
a un total de 120 empresas que proporcionan 5.260 empleos directos y que
alcanzaban una facturación global de 1.340 millones de euros. Otra
importante novedad fue la puesta en marcha de las Agrupaciones Cluster,
realización incluída en el Plan Marco de Actuación
Industrial del Gobierno Vasco para el periodo 1996-1999, que conllevó
la puesta en marcha de diferentes planes estratégicos para cada
sector económico identificado como prioritario. A juicio de todos
los actores, la presencia del sector público en el entramado económico
vizcaíno y las inversiones realizadas, son la clave del éxito
y del rápido florecimiento del tejido industrial vasco. Todo ello
tiene su reflejo más claro en los datos macroeconómicos:
en marzo de 2003 la tasa de paro rondaba el 8,08%, en unos niveles equiparables
a la media europea, en torno al 7,9%.
Plan Interinstitucional
La zona más
afectada por la reconversión industrial de los años 90 fue
la Margen Izquierda del Nervión, y este área ha sido precisamente
el destino de la mayor parte de las actuaciones institucionales para paliar
sus consecuencias. Donde antes se levantaba Altos Hornos de Vizcaya, empresa
emblemática de la zona, hoy se encuentra la Acería Compacta
de Bizkaia, una industria siderúrgica importante ya no sólo
por su producción, sino por la revolución tecnológica.
En 1997 se materializa uno de los planes de regeneración más
importantes de la CAPV, el Plan para la Revitalización de la Margen
Izquierda del Nervión, un acuerdo interinstitucional que cuenta
con la implicación del Gobierno central, el Gobierno vasco, la Diputación
Foral de Bizkaia y los ayuntamientos de la zona. Su principal objetivo
es equiparar la tasa de desempleo a la del resto de la Comunidad Autónoma.
Desde la puesta en marcha del plan hasta 2001, cuando se firma el acuerdo
político que significa la continuación de dicho plan, la
tasa de desempleo se ha reducido en 7,2 puntos. Entre las actuaciones que
prevé desarrollar en esta segunda fase, se están el túnel
del Serantes, el parque industrial de Burtzena en Barakaldo, con un coste
de 90 millones de euros, la construcción en los terrenos de Ansio-Barakaldo
de la nueva Feria Internacional de Bilbao así como la puesta en
marcha, a través de la sociedad Sprilur, de los polígonos
industriales de Ballonti (Portugalete), Axpe (Erandio) y Sestao.
Pero si existe
un hito en este proceso de revitalización, ese es la puesta en marcha
de la Línea 2 del Metro hasta Urbinaga (Sestao), que ha contribuido
a mejorar, sustancialmente, la movilidad de esta importante bolsa de población,
a la vez que ejerce un efecto tractor de revitalización de las zonas
por las que pasa. La Margen Izquierda sirve además como asentamiento
de uno de los proyectos energéticos más importantes de todo
Euskadi, Bahías de Bizkaia, inaugurada en el pasado mes de febrero.
En este sector existen otras actuaciones como la planta de ciclo combinado
Bizkaia Energía, la planta incineradora de Zabalgarbi o diversos
proyectos de cogeneración energética y obtención de
electricidad de las basuras, que concentrarán en Bizkaia la producción
energética vasca.
Comunicaciones
Además,
el Ente foral no ha descuidado al resto del territorio y así, han
sido objeto de especial atención el polígono de Boroa, donde
se ha iniciado la construcción en marzo de 2002 del mayor polígono
industrial de Bizkaia y se han realizado múltiples obras de saneamiento
de aguas y otras actuaciones medioambientales. Asimismo, destacar también
que sólo a través de la sociedad pública Beaz se han
captado 600 proyectos empresariales durante los últimos cuatro años,
que prevén la creación de 1.356 nuevos empleos.
Bizkaia cuenta,
además, con unas excelentes comunicaciones. El Puerto de Bilbao,
quinto del territorio estatal en mercancías, ha movido un total
de 26,25 millones de toneladas en 2002 y dispone de más de 220 líneas
regulares con Europa, América Latina, Africa y Asia. Entre 1991-2004
ha invertido más de 1.256,1 millones de euros en infraestructuras
para gozar de una capacidad de 18 kilómetros de muelles y 500 hectáreas
de superficie que le situarán a la cabeza de los puertos marítimos
de Europa. Por otra parte, en noviembre de 2000, y tras una inversión
de 91,6 millones de euros se inauguraba el nuevo Aeropuerto Internacional,
diseñado por Santiago Calatrava. Dispone de capacidad para mover
cuatro millones de viajeros anuales. La red viaria permite una excepcional
comunicación con toda la cornisa cantábrica, a través
de la Autovía, y con el resto de la Península. Existe además
un ambicioso plan de carreteras en marcha, aunque el proyecto de mayor
envergadura y prioritario para las redes transeuropeas es la ‘Y’ vasca.

•Por
Begoña Pena
Bilbao,diseño
y
calidad para vivir
Decir que Bilbao es un notable ejemplo de revitalización
metropolitana puede sonar a frase hecha y manida, pero si se hace un repaso
rápido por los hitos que han marcado los últimos diez años
la afirmación se convierte en rotunda y se hace contundente. El
11 de noviembre de 1995, veinticuatro años después de que
se crease la Comisión de Comunicaciones de Bizkaia, el lehendakari
Ardanza inaugura unos de los proyectos más ambiciosos de la historia
del Bilbao metropolitano, el Metro y sus futuristas accesos, obra del británico
Norman Foster.
Dos
años después, el 19 de octubre de 1997 abre sus puertas la
pinacoteca diseñada por Frank Gehry y Bilbao alcanza una proyección
internacional. A partir de este momento, se materializan en cascada otros
proyectos, que no hacen sino confirmar la apertura de una nueva etapa para
una metrópoli que deja atrás su pasado industrial. Y otro
19, pero de febrero de 1999, abre sus puertas el Palacio Euskalduna de
Congresos y de la Música, que se asemeja a un barco en construcción
y es obra de los arquitectos Federico Soriano y María Dolores Palacios.
Estos proyectos son sólo la punta de lanza porque a su alrededor
comienzan a levantarse otras infraestructuras como el Puente de Calatrava,
cuyo nombre original es Puente Zubi-Zuri, de la mano de prestigiosos arquitectos.
Así, y siguiendo con afirmaciones contundentes, la inversión
realizada en infraestructuras culturales, en las que se concede una especial
importancia a la arquitectura de vanguardia, ha sido el verdadero motor
del cambio de Bilbao y de su imagen externa. El proceso es ya imparable
y el objetivo claro: convertir Bilbao en una ciudad de servicios y desechar
de una vez por todas, la imagen de ciudad gris marcada por la caída
de la industria pesada que se alojaba en ambas márgenes de la Ría.
Así lo entienden también las instituciones y la empresa privada.
La Ría,
puerta al mundo
Pero si existe
un elemento importante en la ciudad, que posibilita su conexión
con el resto del mundo, éste es la Ría, la arteria que conecta
Bilbao con el Atlántico, y que ha acogido en sus márgenes
una próspera industria y un importante potencial comercial, que
ha provocado que la sociedad de Bilbao sea una sociedad culta y cosmopolita.
Por otra parte, tampoco se debe olvidar que Bilbao ha sido una ciudad que
ha vivido de espaldas a la Ría, a pesar de que hoy en día
se esfuerza por acercar la trama urbana a su orilla. En este sentido, y
dentro de los ambiciosos planes de recuperación medioambiental,
el Plan de Saneamiento Integral, diseñado por el Consorcio de Aguas
Bilbao Bizkaia, ocupa un lugar preferente. Bilbao es también la
capital financiera del País Vasco. La Feria Internacional de Muestras,
un complejo de más de 60.000 m2 de superficie cubierta, que en el
primer semestre de 2004 cambiará de ubicación e incluso su
denominación por la Bilbao Exhibition Centre (BEC), acoge ferias
comerciales de importancia internacional que se han convertido en una cita
ineludible para los hombres de negocios. Buen ejemplo de ello son la Bienal
de Máquina y Herramienta y Ferroforma, citas que han contribuido
a que en la actualidad se esté construyendo un nuevo recinto ferial,
debido a que el actual se ha quedado pequeño para acoger a los visitantes
profesionales y expositores que desean estar presentes en estos eventos.
No menos importante y emblemática su Bolsa, que junto con las de
Madrid, Barcelona y Valencia, marca la temperatura de la economía
del Estado. El centro financiero y económico de la ciudad se articula
en torno a la Gran Vía, recientemente peatonalizada hasta la Plaza
Moyúa, si bien el verdadero corazón de la ciudad, del “botxo”,
es el Casco Viejo, también famoso por las “Siete Calles” e importante
centro comercial de la metrópoli, en el que abundan los comercios
que se alternan con los establecimientos de hostelería y que ofrecen
al visitante una buena muestra de la exquisita gastronomía vasca,
así como de las especialidades típicamente bilbaínas.
El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, resumía recientemente
la transformación de la ciudad, por “la importancia que supone para
Bilbao su presencia internacional, lograda a raíz de la apertura
del Museo Guggenheim. Este logro se ha basado en la dotación de
grandes infraestructuras a la metrópoli bilbaína como el
Metro, el nuevo aeropuerto, el puerto exterior del Abra, Abandoibarra,
Ametzola, el Tranvía y la revitalización de la ría”.
El futuro
de Bilbao se va a seguir construyendo sobre la base de nuevos edificios
y espacios emblemáticos, con nombre propio. El arquitecto argentino
César Pelli es el encargado de dar vida a uno de los proyectos que
comienza a cobrar vida en la ciudad y que tiene como objetivo recuperar
un área, hasta el momento altamente degradada, la de Abandoibarra.
En este espacio, de 30 hectáreas de superficie, se proyecta la Torre
de la Diputación Foral, un moderno centro de negocios con capacidad
para albergar 74.000 m2 de oficinas, un centro de ocio y comercio, 700
nuevas viviendas, un hotel, la Biblioteca de la Universidad de Deusto y
el Rectorado de la Universidad del País Vasco. Este ambicioso proyecto
dedicará más de dos tercios de su superficie, ocupada durante
más de un siglo por la industria naval, a espacios abiertos y públicos,
entre los que destaca el recientemente inaugurado paseo por el borde de
la Ría de más de tres kilómetros de longitud, que
acompaña al nuevo tranvía. Y como se ve, la Ría nuevamente
vuelve a cobrar protagonismo, implica regeneración, se alza como
eje de conexión que enlaza la zona tradicional del Casco Viejo,
con la zona que representa la modernidad, el Museo Guggenheim y el Palacio
Euskalduna.
Futuro con
nombre propio
También
en marcha, el Plan de Regeneración de Bilbao La Vieja, San Francisco
y Zabala, con el objeto de recuperar uno de los barrios más tradicionales
para los bilbaínos, y aún con elevados índice de degradación
y marginalidad. Dicho Plan recoge la inversión de más de
168 millones de euros en un periodo de cuatro años. El barrio de
Ametzola, en el sur de Bilbao, es otro claro exponente de la transformación
de la ciudad. Esta zona, poblada hasta ahora por las vías del ferrocarril,
ha visto como los raíles desaparecían para enterrarse y dar
paso a una zona de uso residencial. Este plan, a punto de concluir, ha
actuado sobre unos 110.000 metros cuadrados de superficie, 900 viviendas
–de las cuales 150 tienen calificación de protección oficial–,
un parque de más de 36.000 metros cuadrados –el gran pulmón
verde de la zona–, y dos nuevas estaciones, Renfe y Feve, conectadas con
el Metro.
El proyecto
de la Variante Sur tiene también como protagonista la reordenación
del sistema ferroviario, que se integra en la ciudad. Se levantan nuevas
estaciones de tráfico de viajeros como son San Mamés, Autonomía,
Ametzola, Zabálburu y Abando, enlazadas con el Metro, y todo ello
se articula en torno a dos líneas de actuación. Por un lado,
se elimina el trazado existente entre Abandoibarra y Uribitarte, que se
alza como una frontera entre el Ensanche y la Ría, y por otro, se
reconducen las líneas eliminadas a la Variante Sur, que discurren
a cubierto y que permiten que se cree una nueva, y difícilmente
imaginable, Avenida del Ferrocarril. Y casi 40 años después
de que el tranvía desapareciera de las calles de la capital vizcaína,
concretamente el 18 de diciembre de 2002, se volvía a recuperar
este medio de transporte para el tramo entre Atxuri y San Mamés
en su primera fase. Esto ha sido posible gracias al impulso dado por el
Gobierno vasco en coordinación con el Ayuntamiento de Bilbao y Bilbao
Ría 2000, que lo ha considerado como un transporte sostenible, destinado
a cubrir las necesidades de movilidad y accesibilidad. Actualmente se está
ejecutando la segunda fase, que enlazará San Mamés con Basurto,
y cuya apertura está prevista para el año 2004. La próxima
gran operación urbanística de la metrópoli se articula
en torno a la península de Zorrozaurre, situada en el barrio de
Deusto y a continuación de Abandoibarra. Dicha ubicación
hace de ella una zona privilegiada en cuanto a su desarrollo económico,
social y urbanístico de Bilbao, mediante su vertebración
a través de la Ría. Zorrozaurre se concibe como un espacio
de innovación y se enmarca como uno de los siete proyectos de regeneración
contemplados en el plan “Bilbao, Ciudad de oportunidades” del Consistorio
bilbaíno.
Así,
la Diputación Foral de Bizkaia, el Ayuntamiento, la Autoridad Portuaria
y representantes de la iniciativa privada firman en septiembre de 2002
un acuerdo de colaboración con el fin de lograr la recuperación
integral de la zona. Concretamente, la actuación prevista para este
espacio propone crear un parque empresarial destinado a las nuevas tecnologías
y la investigación, como pueden ser la biotecnología y altas
tecnologías de la información y la comunicación. Una
de las características de este tipo de empresa es que no es en ningún
caso incompatible con los usos residenciales y comerciales, la rehabilitación
de edificios protegidos o la mejora de las comunicaciones a través
de la mejora del transporte público. Además, y para seguir
contribuyendo a la proyección internacional de la ciudad, las instituciones
vizcaínas han decidido presentar al mundo el desarrollo urbanístico
de la ciudad, que se ha convertido ya en un modelo de referencia. Así,
la exposición itinerante “Bilbao, La Transformación de una
Ciudad” que reúne trece importantes proyectos se ha presentado en
2000 en Chicago, y desde entonces, ya ha recorrido Shangai, Brasil, Melbourne,
Cannes, Pittsburgh, Lisboa y Boston.

•Por
Iñaki Rekalde
Gipuzkoa,
entre
el esfuerzo
y
el prodigio
Gipuzkoa ha sufrido en la última década
una profunda transformación. En lo económico, el territorio
ha desarrollado una actividad histórica que ha permitido lograr
una elevada renta per capita, el pleno empleo en algunas de sus comarcas
y establecer la tasa de paro en el 8,5% en el conjunto del Territorio.
En infraestructuras, los grandes proyectos comienzan a vislumbrarse y en
el terreno social y cultural se aprecia una emergencia optimista, con recuperación
de espacios naturales y consolidación de una oferta de turismo de
cultura y naturaleza.
El
proceso de terciarización es una constante en las economías
avanzadas y Gipuzkoa no ha sido ajena a él, aunque sigue siendo
un territorio de marcado carácter industrial. Tras las crisis de
los años 70 y 80, el territorio guipuzcoano ha vivido en la última
década una fase de notable expansión económica y,
como en el resto de sociedades desarrolladas, los servicios y en menor
medida la construcción han ido aumentando su peso relativo frente
a la industria y, sobre todo, al sector primario. Sin embargo, Gipuzkoa
debe seguir asociándose a actividad industrial. En primer lugar
porque la industria representa todavía el 41,1% del Producto Interior
Bruto del territorio, y ello tras haber descendido hasta el 36,1% en 1985.
En segundo lugar porque el sector servicios, que representa el el 52,2%
de la riqueza, está sin embargo muy orientado a la industria. De
hecho, el subsector de servicios a empresas, el más directamente
ligado a la industria, supone el 28,6% del sector terciario, y más
del 14% de toda la actividad en el conjunto del territorio.
Gipuzkoa es
por tanto un territorio donde predomina lo industrial y que por su especial
estructura sufre más con las desaceleraciones generales y se beneficia
en mayor medida de los periodos expansivos. Pero, en cualquier caso tiene,
en opinión de la patronal, músculo y cerebro para afrontar
crisis como la que padece en la actualidad, dado que tras ocho años
de constantes crecimientos, el Indice de Producción Industrial descendió
el pasado año el 2,2% respecto a 2001.
Inversiones
en I+D
El tejido
industrial guipuzcoano ha sufrido en los últimos años una
metamorfosis marcada por la innovación de los procesos productivos
y un considerable esfuerzo en la inversión en I+D. La industria
guipuzcoana invierte en I+D por encima de la media de la CAPV, y el conjunto
del territorio realizó en 2001 un gasto en investigación
cifrado en 213 millones de euros, lo que supone el 1,54% del PIB. La innovación
de la industria guipuzcoana acometida en la última década
ha permitido lograr una mayor especialización en las ramas de actividad
tradicionales, fundamentalmente relacionadas con el metal, con productos
de gran valor añadido y con una apuesta decidida por los mercados
internacionales. Al mismo tiempo, han surgido nuevas empresas de base tecnológica
y actividades en sectores emergentes que de nuevo han funcionado como tractores
de una economía que asimila bien las constantes transformaciones.
Lo que no
han modificado las sucesivas reconversiones es la composición de
este tejido industrial, ya que el 90% de la industria sigue compuesta por
pymes, y se encuentra en su mayoría especializada en actividades
siderometalúrgicas. Predominan las actividades de demanda e intensidad
tecnológica media, y entre ellas, las relacionadas con máquina
herramienta, maquinaria en general y artículos de plástico.
En actividades de intensidad tecnológica alta, se aprecia un importantes
esfuerzo en el desarrollo de componentes eléctricos, electrónicos
y en materiales de precisión. De todos modos, se puede calificar
a Gipuzkoa como territorio fabricante de maquinaria y que trabaja fuertemente
alrededor de la industria auxiliar de automoción. Sin embargo, la
máquina-herramienta se ha convertido definitivamente, pese a su
menor peso relativo en el PIB, en el subsector de referencia, el que más
recursos destina a I+D, el más exportador y el que probablemente
mayor nombre proporciona a Gipuzkoa en los mercados internacionales.
La transformación
del tejido industrial ha propiciado, asimismo, el desprendimiento de los
viejos ropajes, con el paulatino abandono de las formas de producción
más contaminantes y sucias, lo que ha provocado una regeneración
estética del territorio. En los últimos diez años
han proliferado en todas las comarcas de Gipuzkoa industrialdeas públicos
y privados a los que se han ido trasladando las viejas empresas y donde
han germinado nuevos proyectos. Más suelo industrial, pero con una
actitud más respetuosa con el entorno. Todo ello configura, aunque
todavía sin finalizar, un nuevo paisaje industrial que se asocia
a capacidad de innovación y riqueza.
Mejores
comunicaciones
Un territorio
se vertebra también gracias a sus infraestructuras y en este capítulo
Gipuzkoa ha asumido en los últimos años un importante esfuerzo.
Estar situados sobre la frontera, en el punto de paso de los ejes transeuropeos
de transporte es una importante oportunidad pero es, al mismo tiempo un
problema añadido. Tradicionalmente deficitario en cuanto a infraestructuras
viarias, el territorio ha emprendido en los últimos años
un notable esfuerzo inversor en carreteras. El tramo guipuzcoano de la
autopista Eibar-Vitoria es el proyecto con mayor dotación presupuestaria
y tal vez el más emblemático. Avanzadas las obras, los primeros
tramos serán abiertos al finalizar el presente ejercicio. Pero otro
proyecto ha sido protagonista durante el último lustro. Largamente
proyectadas, las obras de desdoblamiento del puerto de Etxegarate han finalizado
en 2003 y su inauguración alivia por fin una de las vías
principales en el transporte por carretera. Destaca, además la construcción
del tramo guipuzcoano del corredor Beasain-Bergara-Durango. En el próximo
lustro finalizarán, asimismo, los proyectos recién incoados,
como la autovía del Urumea o el tercer cinturón de Donostia,
por mencionar algunos de las más emblemáticos.
La última
década ha visto también como por fin se hacia frente al ingente
tránsito de vehículos pesados por sus carreteras, al que
durante mucho tiempo se ha dado la espalda más como un mal que hay
que sufrir que como una oportunidad de negocio. La creación de Zaisa
y sus sucesivas ampliaciones, única infraestructura logística
de entidad en los últimos años, se verá pronto acompañada
por el nuevo centro logístico de Lanbarren, en Oiartzun, completando
una oferta todavía insuficiente. Y mirando al mar, la principal
infraestructura portuaria, Pasajes, registra desde hace años un
incremento constante de sus tráficos, al borde ya de la saturación.
El proyecto de construcción del puerto exterior, cuyas obras de
ejecución podrían comenzar en 2005, puede ser la gran obra
de infraestructura del siglo XXI, con un coste estimado de 725 millones
de euros y 10 años de ejecución. Al mismo tiempo, la diversificación
de la economía y la proliferación de actividades de ocio
ha propiciado en la última década el desarrollo de importantes
infraestructuras deportivas en los puertos guipuzcoanos. Hondarribia, Getaria
y Zumaia, principales puertos deportivos de la CAPV junto al vizcaíno
de Getxo, se unen a los más pequeños de Zumaia, Orio, Mutriku
y Deba, haciendo patente la expansión experimentada por el deporte
náutico en los últimos años.
Gipuzkoa,
y sobre todo su capital Donostia han sido destino turístico desde
hace largo tiempo. Sin embargo, y al igual que en el resto de Euskadi,
durante la última década se ha producido la eclosión
del turismo verde. Turismo no masificado en el que el visitante busca entornos
naturales bien conservados, actividades culturales, deportivas y de ocio,
y servicios de calidad. La oferta turística de Gipuzkoa, se ha ido
extendiendo desde la costa hacia el interior, desarrollándose vigorosamente
el agroturismo como alternativa para el visitante más exigente.
El territorio ha añadido a sus atractivos naturales el desarrollo
de hitos culturales y artísticos de relevancia y, cómo no,
ha explotado sus puntos fuertes tradicionales, como la gastronomía,
con una oferta diversificada, desde el pintxo hasta el mantel de hilo.
En la actualidad, un total de 25 museos jalonan las rutas de Gipuzkoa,
desde museos histórico-etnográficos hasta los que exponen
obra sacra. Entre todos ellos destaca Chillida Leku, museo al aire libre
ubicado alrededor del caserío Zabalaga, en Hernani, que alberga
buena parte de la obra del escultor Eduardo Chillida y que se ha convertido
en referencia obligada para cualquier visitante. Desde que se inaugurara
en 2000, la fusión entre naturaleza y arte ha conmocionado a todo
aquel que ha visitado un paraje que se ha convertido en metáfora
de la nueva Gipuzkoa. Un territorio que trabaja para que la acción
humana mantenga una relación armónica con la tierra de donde
nace su vigor.

•Por
Begoña Villegas
Donostia,
de
la
Concha
al Kursaal
Todas
las ciudades cuentan con un símbolo en el que se miran sus habitantes
y que funciona como reclamo de identificación para los foráneos.
La Donostia de hace diez años tenía como emblema a la Bahía
de la Concha, un escenario extremadamente bello, pero inerte ante los retos
de una ciudad en transformación. Diez años después,
los Cubos de Moneo varados en la regenerada playa de la Zurriola, representan
el referente de modernidad que San Sebastián quiere construir para
el siglo XXI. La capital guipuzcoana sigue siendo singular destino turístico
y ciudad de servicios, pero a diferencia de tan sólo diez años
antes, la Donostia de 2003 ha desarrollado, alrededor del efecto tractor
del Palacio Kursaal, una importante oferta de servicios ligados, además
de al turismo tradicional, a los negocios y fenómenos culturales
y artísticos. En el marco de la conurbación Baiona-San Sebastián,
que quiere impulsar el desarrollo económico de la comarca, la apuesta
de Donostia pasa por colocarse con fuerza en los mercados turísticos
y culturales. Y ya ha comenzado a hacerlo.
Como primer
gran hito, tras nueve años de gestación y más de 54
millones de euros invertidos en su construcción, fue inaugurado
en 1999 el Palacio de Congresos Kursaal, la nueva imagen de la ciudad en
los catálogos promocionales. Desde entonces, esta infraestructura
elegida como el quinto mejor centro de reuniones del mundo por la Asociación
Internacional de Palacios de Congresos, ha incrementado de manera sostenida
su importancia en la vida económica y cultural, así como
su presencia en el imaginario de los donostiarras. Durante 2002, los Cubos
de Moneo acogieron el 70% de las actividades congresuales y artísticas
que se desarrollaron en la ciudad, lo que supuso la celebración
de más de 230 eventos. Entre ellos, destacan por su capacidad de
atracción el Festival Internacional de Cine y el Festival Internacional
de Jazz, actividades consolidadas y que atraen a miles de visitantes estatales
y extranjeros, y que sitúan a Donostia en el mapa cultural internacional.
Al igual que
en la práctica totalidad de Euskadi, la postración económica
de los años ochenta dio paso en la siguiente década a un
vigoroso desarrollo de la actividad empresarial en la comarca de Donostialdea.
La creación de nuevas empresas, ocupando nuevos polígonos,
y liberando los terrenos de los que habían quedado imbricados en
el espacio urbano, ha propiciado el desarrollo de nuevos espacios para
la ciudad, así como un tejido industrial más competitivo
y también más limpio. En este contexto se produjo la materialización
del Parque tecnológico de Miramón, y el Parque Empresarial
de Zuatzu, concebidos para promover el desarrollo económico a través
de la diversificación del tejido empresarial, la innovación
y la difusión de las nuevas tecnologías. La superación
de la postración cultural se visualizaba también con la puesta
en marcha en 1993 del Koldo Mitxelena Kulturunea, entidad que se ha convertido
en sus diez años de vida en referente cultural para toda Gipuzkoa.
Humanización
de una ciudad
Pero el impulso
de transformación y modernización ha tenido otros múltiples
consecuencias: las obras de Anoeta, La Perla, Zurriola y Paseo Nuevo, el
Plan de Saneamiento Integral, la conexión viaria Ibaeta-Amara, construcción
de varios miles de plazas de aparcamiento en el centro de la ciudad, remodelación
de los mercados de la Bretxa y Gros, construcción del cuarto puente
sobre el Urumea, construcción del nuevo Palacio de Justicia, Plaza
de Toros y área de ocio de Illumbe, remodelación del Aquarium,
o creación de nuevos centros residenciales. La ciudad se encuentra,
además, ante otros muchos importantes proyectos, entre los que destacan
el que convertirá al actual edificio de Tabacalera en el Centro
Internacional de Cultura Contemporánea, la construcción de
un nuevo Centro Municipal de Empresas Innovadoras, estación intermodal,
la rehabilitación del Teatro Victoria Eugenia, nuevo mercado de
San Martín, la futura Filmoteca Vasca, actuación en el Parque
de Cristina Enea, etc.
Paralelamente,
la ciudad se ha humanizado. Eterna ciudad de paseantes, Donostia ha recuperado
para los viandantes multiples espacios urbanos en un ambicioso plan de
peatonalización, con el nuevo Boulevard como paradigma, y ha incorporado
la bicicleta como medio de transporte verdaderamente alternativo. No obstante,
la ciudad se enfrenta ahora a algunos de sus retos más difíciles:
el primero es conseguir proyectar la misma imagen de modernidad desde el
centro hacia sus barrios, algunos no tan agraciados en el desarrollo de
proyectos de los últimos años por no formar parte del itinerario
habitual de turistas. El segundo, titánico, conseguir que
el mercado ofrezca viviendas a precios accesibles. San Sebastián
se ha encaramado en la última década a las primerísimas
posiciones en el ranking de ciudades con metro cuadrado construido más
caro del Estado. La construcción de numerosas promociones de VPO,
que ha implicado en ocasiones la edificación de barrios completos,
no ha podido evitar un incontestable dato: el 80% de los jóvenes
no puede acceder a una vivienda en el mercado libre.
