ADMINISTRACIONES
Por Begoña Villegas

El País Vasco
converge realmente 
con Europa

El dinamismo del sector industrial y su apuesta por la calidad, la innovación y la internacionalización han determinado la recuperación económica vivida en el País Vasco desde los primeros años de la década de los 90. Las políticas públicas han actuado de coadyuvantes en el ritmo de crecimiento continuado con la apuesta por la promoción económica, el empleo y las nuevas tecnologías.

Tras la fuerte crisis económica de los últimos años de la década de los 70 y de los 80, que trajo consigo un duro proceso de reconversión industrial y la destrucción de miles de puestos de trabajo, durante la pasada década de los 90 la economía vasca ha protagonizado un crecimiento que, en casi todos los ejercicios ha superado al de las economías circundantes. Este comportamiento económico ha tenido su lógico reflejo en la evolución del mercado de trabajo y se ha traducido en un mayor bienestar y calidad de vida de los ciudadanos vascos, como evidencian todas las estadísticas relativas al nivel de renta por habitante, que en estos últimos años ha logrado superar los parámetros medios existentes en Europa.
La vicelehendakari y consejera de Hacienda y Administración Pública del Gobierno vasco, Idoia Zenarruzabeitia, explicaba recientemente las causas de esta recuperación de la economía, que ha estado fundamentalmente protagonizada por el dinamismo del sector industrial vasco y su apuesta por modernizarse, por la calidad, por la innovación y las nuevas tecnologías, y por su internacionalización. “Euskadi es el tercer país de la UE en certificados industriales de calidad, después del Reino Unido y de Irlanda. Nuestro gasto en I+D ha ido aproximándose al de la media europea. Y lo más importante, más del 70% de dicho gasto lo realizan las propias empresas”.
El grado de apertura de la economía vasca es cada vez más alto. Si hace 20 años el porcentaje de las ventas en el exterior apenas alcanzaba el 20%; hoy ronda el 30% cifra superior a la de países como Alemania. En la última década, las inversiones directas vascas en el exterior han crecido un 300%, unos 2.000 millones de dólares en la actualidad. La entrada en vigor del euro como moneda única en enero de 2002 contribuyó a facilitar los intercambios comerciales y a hacer patente la unificación de Europa a todos los niveles, a pesar de que su uso generalizado entre la población, tras los primeros titubeos, provocara un aumento de los precios y una retracción del consumo. Tras la crisis de los primeros años 90, la economía vasca ha atravesado un ciclo caracterizado por ritmos de crecimiento estable y sostenido, con fases de máximo auge en los años 97 y 98 y otras de estabilización (1999 y 2000). El ciclo contractivo de los últimos años, 2001-02, que para el País Vasco de momento ha tenido efectos algo más atenuados que los registrados por otras economías del entorno, ha permitido mantener unos diferenciales positivos a nuestro favor y así seguir avanzando en la senda de la convergencia real con los parámetros de desarrollo, de bienestar y de calidad de vida de estas economías. El ritmo de crecimiento ha repercutido de manera clara en la generación de un elevado número de empleos netos, más de 100.000 en estos diez años, frente a tan sólo 13.000 creados en los años 80. Como consecuencia de ello, la tasa de paro se ha logrado reducir en seis puntos en esta década.
Sin perder de vista estos logros y ventajas de la economía vasca, como país existen retos pendientes en términos económicos y sociales. Retos que se identifican en una doble vertiente: consolidar e incrementar los niveles de competitividad y productividad de la economía, para lo que es necesario realizar especial hincapié en la convergencia tecnológica con los países punteros de Europa; y por otro lado, la mejora del grado de cohesión y protección social en cuanto aproximar a las medias europeas el nivel de gasto en protección social por habitante, así como las tasas de ocupación y empleo, sobre todo el femenino y el juvenil. Son los retos dentro de la política económico y social del Gobierno vasco que se sustenta en el triple pilar de crecimiento, sostenibilidad y solidaridad. El País Vasco apuesta así por un modelo de desarrollo que pasa por hacer compatibles el crecimiento económico, la sostenibilidad en el uso de los recursos y del sistema ambiental, y la solidaridad y cohesión de la sociedad.

Compromiso institucional
El compromiso activo de las instituciones del país y la política de discriminación positiva para favorecer a los sectores y a las zonas más deprimidos son claves para comprender la transformación experimentada en esta década. En efecto, la prosperidad económica y las buenas previsiones de futuro impulsó a la Administración vasca a recoger los frutos del momento, pero también a adoptar una estrategia activa para afrontar con éxito el futuro. Así, al Plan Euskadi XXI, que dedicó 264 millones de euros en el cuatrienio 1996-1999 a infraestructuras y áreas desfavorecidas, le tomó el relevo la iniciativa Euskadi 2000Tres. Esta consistía básicamente en inyectar 721 millones de euros (el triple que en el plan anterior), procedentes de los superávits recaudatorios derivados de la buena situación económica, para dedicarlos a la mejora de la infraestructuras y las políticas de empleo y solidaridad durante cuatro años, de 2000 a 2003. Del total de estos recursos adicionales, algo más de la mitad se han dedicado a las infraestructuras económicas, con especial atención a las hidráulicas, carreteras, ferrocarriles y puertos, e infraestructuras sociales sanitarias, educativas y culturales, vivienda y regeneración urbana en áreas desfavorecidas.
Esta iniciativa, cuyo objetivo central se situaba en conseguir la convergencia real con Europa, fue al mismo tiempo el paraguas que abrigaba otros planes insterinstitucionales en coordinación con diputaciones y ayuntamientos, como el de Promoción Económica y de Empleo y Formación, sin olvidar el Plan Euskadi en la Sociedad de la Información que se puso en marcha ante la constatación de la prioridad de desarrollar la cultura Internet en el País Vasco con el objetivo de converger con Europa también en el uso de las tecnologías. El lehendakari del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, resumía la labor del ejecutivo en estos últimos años: “Detrás de todo este comportamiento económico se encuentra una sociedad vasca viva, dinámica y moderna, preocupada por estar a la altura de los tiempos a través del esfuerzo colectivo. Un esfuerzo al que no son ajenas las instituciones, el Gobierno vasco, las políticas públicas, que favorecen el triunfo de la Euskadi real”.

Autogobierno y Concierto
Pese a las dificultades, el autogobierno del País Vasco ha ido desarrollándose de forma paralela al desarrollo económico y la mayor calidad de vida de la sociedad. La expresión más clara de ese autogobierno es el Concierto Económico, cuya Ley vigente desde 1981 fue renovada a lo largo de 2001 y primeros meses de 2002 tras un duro proceso de negociaciones. La nueva Ley de Concierto Económico adquirió entonces carácter indefinido e incorporó mejoras tributarias y financieras para el País Vasco, aunque quedó pendiente un aspecto fundamental demandado por la Administración vasca como es la representación de Euskadi en los foros europeos de decisión. 


Por Joserra Blasco

Alava, mirada 
de futuro





Paso a paso, con tesón y sin alharacas, Alava ha sentado durante la última década los pilares de un futuro que hoy ya es realidad. Este esfuerzo callado, que comenzó unos años antes, ha fructificado en una posición socioeconómica muy positiva, con una calidad de vida envidiable, unas infraestructuras viarias en pleno desarrollo, una industria pujante y cada vez más innovadora, un comercio en expansión y un cuidado entorno rural, cuya población va en aumento.

Aunque, desde un punto de vista económico, Alava vivió un 1993 bastante malo, como todos, y hasta 1997 el crecimiento fue escaso, lo cierto es que a partir de ese año los incrementos fueron importantes y en 2001 y 2002, pese a que el crecimiento fue menor, también fue considerable. A ello ha contribuido, sin duda, la acentuada apertura al exterior de la economía alavesa, que en sólo 10 años ha conseguido más que cuadruplicar el volumen de sus exportaciones, pasando de los 787,33 millones de euros de 1990 –que en 1993 eran ya 1.121– a los 3.400 millones de 2001. Hoy, Alava presenta una economía que continúa creciendo, una elevada tasa de ocupación, unas cifras de desempleo menores que las de sus territorios vecinos y notablemente por debajo de la media española, y unos indicadores socioeconómicos que superan las medias nacionales.
Una de las principales apuestas de estos últimos años han sido las infraestructuras, potenciando y consolidando las existentes, y planificando las futuras, que hoy se van materializando. Alava se encuentra en un privilegiado punto de intersección de los ejes que unen el Norte con el Arco Mediterráneo y la frontera con la Meseta, una posición que se ha tratado de mantener y reforzar básicamente con la autopista Eibar-Vitoria, la estructura ferroviaria –la Y vasca– y el aeropuerto de Foronda. El proyecto de la originariamente denominada Urbina-Malzaga, fue encargado por el Gobierno en 1995, aprobándose el trazado en 1997. Dos años después comenzaron las obras entre Eibar y Bergara, y hoy se pueden ver varios tramos iniciados en Gipuzkoa. Pronto comenzarán a construirse los 14 kilómetros que discurren por tierras alavesas, desde Luko hasta la muga con Gipuzkoa. La Eibar-Vitoria probablemente se extienda hasta Armiñón, ya que así se contempla en el Plan Territorial Parcial de Alava Central. En el ámbito ferroviario, la ‘Y’ vasca no sólo transformará física, social y económicamente la Comunidad Autónoma Vasca al unir por tren sus tres capitales, sino que abrirá un importante paso a las comunicaciones europeas, con Alava como testigo y protagonista activo.
La tercera gran apuesta en infraestructuras ha sido el aeropuerto, que ha pasado en unos años de ser un aeródromo infrautilizado, sin capacidad de competir con Bilbao en pasajeros, a situarse en el tercer aeropuerto español de carga total (en carga pura sería el segundo) tras Madrid-Barajas y Barcelona. En el impulso de Foronda ha tenido mucho que ver la Cámara de Comercio de Alava, promotora de Vitoria International Airport (VIA), verdadero artífice del despegue del aeropuerto. 
Ahora queda por desarrollar el proyecto logístico Vitoria Industrial Air Park, un polígono de medio millón de metros cuadrados, cuyo plan urbanístico está previsto que concluya a finales de este año, y que podría inaugurarse en 2006. En este nuevo parque, cuya idea surgió a comienzos de los noventa y ahora se ha relanzado, se asentará la industria relacionada con el transporte de mercancías y la logística, y con él se pretende multiplicar por tres el volumen de carga de Foronda y convertir a este aeropuerto en uno de los más importantes de Europa en tráfico de mercancías. 
El conjunto se verá unido a medio plazo con el Centro de Transportes de Vitoria (CTV), creado a comienzos de la pasada década, que se ha ido completando a lo largo de estos años y que se encuentra en plena fase de expansión. En esta zona existe un gran desarrollo que va desde Nanclares de Oca, con su polígono industrial, siguiendo por la fachada de la N-I, a través del CTV, el aeropuerto, y comunicado con el parque Tecnológico de Miñano y todo el eje de la N-1 hasta Salvatierra, otro de los puntos con importantes planes de relanzamiento.

Realidades y proyectos
En estos momentos, como proyecto estrella en el ámbito de las infraestructuras está Arasur, el centro logístico de Alava, que comenzará a construirse este verano, y que con sus dos millones largos de metros cuadrados y una inversión de más de 240 millones de euros en cinco años, se convertirá en uno de los cuatro centros logísticos más importantes de España. Hasta ahora son más de 150 las empresas que han mostrado interés por asentarse en estas instalaciones que se ubicarán en Rivabellosa, y que prevén albergar a cerca de 12.000 trabajadores. Arasur, que cuenta con el apoyo de la Unión Europea, está promovido por Acesa Logística, Caja Vital Kutxa y la Diputación Foral de Alava, a través de Alava Agencia de Desarrollo.
Esta Agencia, precisamente, ha sido uno de los motores del desarrollo industrial del territorio, que hoy cuenta en su seno con plantas de multinacionales como Mercedes Benz, Michelin, Daewo y Pepsico, y compañías de la talla de Gamesa, Gasnalsa y Cegasa. Desde su creación, Alava Agencia de Desarrollo no sólo ha impulsado las infraestructuras viarias, sino que ha promovido las industriales mediante un importante esfuerzo inversor para facilitar suelo en que las empresas pudieran instalarse. Hoy en día son más de 300 las compañías ubicadas en los polígonos de su propiedad (Gojain, Okiturri, Casablanca, Lanciego, Asparrena, Lantarón, Lapuebla de Labarca, Okondo, Agurain…), que en 2002 facturaron, en conjunto, 2.200 millones de euros. En los últimos cuatro años, el trabajo desarrollado por la Agencia se ha intensificado, logrando que desde 1999 se hayan instalado en sus 15 polígonos 200 empresas, cuatro veces más que las que lo hicieron entre 1995 y 1999. 
La inauguración, en 1997, del Parque Tecnológico de Alava, en Miñano, supuso un paso cuantitativo en la oferta de espacios para la ubicación industrial, pero significó, sobre todo, un avance cualitativo en tanto en cuanto se constituyó en polo de atracción de empresas innovadoras, de alta tecnología. Referente, como sus homólogos en Bizkaia y Gipuzkoa, en diseño y calidad de construcción, el Parque Tecnológico camina, aunque con paso lento, hacia su consolidación, atrayendo, además, a sus inmediaciones, a otras empresas punteras, con tecnologías de vanguardia. La mejora de sus accesos, el pasado año, y la futura autopista, contribuirán, sin duda, a su relanzamiento.

Población urbana, población rural
También la estructura comercial de Alava ha registrado una notable transformación, y el territorio ha pasado de tener un simple hipermercado de Eroski en Vitoria (además, claro está, de El Corte Inglés, los economatos y las galerías Dendaraba) a contar –se inaugurará a finales de este año– con el mayor centro comercial del País Vasco, el Boulevard, ubicado en los antiguos terrenos de Sidenor, con Eroski como tractor. Poco más de año y medio atrás fue inaugurado el centro comercial Gorbeia, en el término municipal de Etxabarri Ibiña, a pocos kilómetros de la capital, con Carrefour como locomotora del proyecto. 
Cabe subrayar que estas transformaciones han tenido lugar en un territorio de poco más de 3.000 kilómetros cuadrados, cuya población apenas se ha incrementado en la última década. Comenzó los noventa con 278.000 habitantes (209.000 de ellos, en Vitoria) y llegó a 2001 con 11.000 más, de los que 9.000 se sumaron al censo vitoriano. Este año se calcula que son 290.000 las personas que viven en este territorio histórico, 220.000 de ellos, en la capital.
Hay que destacar, no obstante, que Alava está creciendo, y lo hace gracias a las mujeres procedentes de la inmigración que han llegado al territorio en los últimos años. Según las estimaciones del hospital Txagorritxu, el año pasado se cerró con unos 2.250 nuevos alaveses, medio centenar más que los nacidos el año anterior. Esta cifra situaría la natalidad del territorio en los niveles más altos de la última década, un récord sólo logrado en 1993, cuando se llegó a 2.247 nacidos, y en 2000, con 2.234 niños.
También merece reseñarse que el mundo rural, notable protagonista del desarrollo alavés, ha visto crecer su población en los últimos años. Si el censo realizado en 2001 registraba un incremento del 5,7% de la población rural en el País Vasco –rompiendo una tendencia a la baja que comenzó en los años sesenta–, Alava, el territorio más agrario de la Comunidad Autónoma y en el que primero se aplicaron políticas de desarrollo rural, destacaba sobremanera con una subida global del 16,38%.
Desde que en 1991 el Gobierno vasco diseñara el primer programa instrumental de Desarrollo Rural se han llevado a cabo en comarcas como Montaña y Valles Alaveses, Rioja Alavesa y Estribaciones del Gorbea importantes mejoras en infraestructuras, así como políticas de creación de empleo, diversificación agraria y apoyo a inversiones productivas. Las ayudas, que se han completado con el programa Erein, han logrado que, diez años después, los niveles de población en el medio rural se acerquen a la meta marcada: recuperar el número de habitantes de la década de los sesenta, la del éxodo a las ciudades, y superarlo, si es posible. Hoy en día hay más de 32.000 personas viviendo en los pueblos alaveses
 


Por Joserra Blasco

Vitoria,urbana y verde




"El Caminante” se yergue, gira la cabeza y sus ojos encuentran “La Mirada” del Artium. Detiene su quieto deambular por la plaza del Arka y repasa, en silencio, los acontecimientos que han marcado la vida de la ciudad en los últimos años. Una ciudad, Vitoria-Gasteiz, que aún conserva rasgos de su infancia medieval, su adolescencia entre el Renacimiento y el Neoclasicismo, su juventud romántica e historicista y esa madurez que, ya en la segunda mitad del siglo XX, se manifestó en una gran expansión demográfica y urbanística, que cuadruplicó su tamaño. Vitoria, la capital de la Comunidad Autónoma Vasca, vive hoy otra etapa expansiva, con nuevas zonas urbanas, múltiples equipamientos socioculturales y más espacios verdes.
Zonas urbanas que son como pequeñas ciudades, como Lakua, cuya parte norte se ha desarrollado notablemente en los últimos seis años, hasta el punto de estar casi saturada. La vivienda, precisamente, ha sido una de las protagonistas de los años noventa, recuerda “El Caminante”, aunque más por su ausencia y la creciente demanda, que aún perdura. Parece extraño que una ciudad bendecida con la llanura, con tanto terreno, tuviera una más que evidente falta de suelo para construir viviendas. Sucedía que el suelo, en manos del Ayuntamiento, no estaba disponible para poder edificar, y una política municipal cuidadosa urbanísticamente no propiciaba un desarrollo urbanístico desmedido.
En los años ochenta comenzó a cambiar y se empezó a habilitar suelo urbanizable. Estas circunstancias encarecieron notablemente la vivienda, tanto la nueva como la de segunda mano, y la especulación se erigió protagonista en la década de los noventa. Pero la situación cambió después de acordar una planificación racional y tras cubrirse buena parte de Lakua, el futuro se está escribiendo en Zabalgana, al oeste, y Salburua, al este, que ha habilitado nuevas zonas para el crecimiento urbano de una ciudad limitada por el vertedero municipal, al sur, por los polígonos industriales (Betoño, Gamarra… incluso Júndiz) y por el verde cinturón que marca barreras ecológicas a la urbe. Lo cierto es que buena parte del dinero obtenido por la venta de suelo para edificar viviendas fue utilizado por el Ayuntamiento vitoriano para dotar a la ciudad de unos equipamientos socioculturales de los que estaba escasa. Y hoy, Vitoria-Gasteiz se enorgullece de contar con una docena de centros cívicos –la mayoría construidos, remodelados o equipados en los últimos diez años– en los que se conjugan con dinamismo actividades culturales y deportivas que colman las necesidades de sus habitantes. 
Al mencionar las barreras ecológicas que rodean la ciudad, una ciudad que siempre ha manifestado un exquisito respeto por el medio ambiente, “El Caminante” cierra los ojos y vuelve a percibir que Vitoria cada día huele más a naturaleza. Desde su rincón urbano ha ido viendo en estos últimos años cómo la urbe se ha ido rodeando de un cinturón natural, que la ciñe no para ahogar, sino para dar una bocanada de aire a sus ciudadanos. Armentia, Salburua, Olarizu y Zabalgana son los principales parques que conforman este Anillo Verde (de gran valor ecológico y paisajístico, poblado por una rica flora y fauna, y que se puede recorrer a pie o en bicicleta) que ha sido reconocido por la ONU como una de las 100 mejores actuaciones mundiales en el tercer concurso internacional de Buenas Prácticas. Premios nacionales e internacionales también han recibido diversas iniciativas para construir un modelo de ciudad para el futuro llevadas a cabo por Vitoria-Gasteiz, capital que ya en 1995 firmó la Carta de Aalborg de Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad y que fue la primera ciudad de España en adoptar la Agenda XXI, una herramienta que indica a los territorios cómo avanzar en el desarrollo sostenible. 
Ese modelo de ciudad para el futuro incluye no sólo un desarrollo medioambiental sostenible, sito también una apuesta por la cultura y por su patrimonio. Así, mientras iniciaba la recuperación de una joya gótica como la Catedral de Santa María –la Catedral Vieja, para casi todos–, que se prolongará durante toda esta década, Vitoria planificaba el Artium Museo Vasco de Arte Contemporáneo, que con su colección permanente y sus exposiciones temporales se ha sumado por derecho propio a la amplia e internacional oferta cultural de la ciudad. Desde aquí, desde el espacio que antaño ocupara la estación de autobuses, “La Mirada” joven del Artium será testigo de las nuevas transformaciones de una ciudad tranquila, ordenada y habitable, urbana y verde, que invita a propios y a extraños a adueñarse de sus calles, de sus parques, y a recorrer con ella el camino del desarrollo sostenible.


Por Begoña Pena

Bizkaia,una 
economía renovada




El mito del Ave Fénix cobra vida en el territorio de Bizkaia, puesto que en lugar de sumirse en la nostalgia de una fuerte crisis provocada por el declive de la industria pesada y el cierre de acerías y astilleros, motor de su economía hasta entonces, inicia una importante revolución y emerge un nuevo tipo de empresa basada en los modelos de la Nueva Economía y sectores punteros.

Realmente, la situación era crítica hace una década: los niveles de paro se habían disparado a índices que en algunas zonas (principalmente Margen Izquierda) superaban ampliamente el 32% (marzo de 1996) y las inversiones descendieron a mínimos históricos. Urgía poner medidas y remontar vuelo. Las instituciones públicas no lo dudaron y apostaron por nuevos sectores económicos y por potenciar el sector servicios. Era necesario además, proteger las industrias no relacionadas directamente con el hierro y establecer planes para su supervivencia, que pasaban, eso sí, por la modernización y tecnologización de los procesos productivos a fin de adaptarlos a la economía de mercado que se imponía y a mantener unos niveles de competitividad óptimos.
Este fue el punto de inflexión. La sociedad vizcaína, significada por su carácter emprendedor, inició su renovación por Bilbao, que ha quedado plasmada en la nueva imagen de la Villa. Se ha transformado una ciudad, siempre asociada al tono gris, en una urbe moderna y de servicios, en la que el bienestar de sus habitantes y visitantes se convierte en materia prioritaria y supuso el pistoletazo de salida para el cambio de todo Bizkaia. El Gran Bilbao, por extensión, no ha sido ajeno al cambio de la metrópoli, y en las actuaciones de los municipios cobran fuerza las políticas en las que el ciudadano es protagonista. Una de las apuestas más importante, y a la vista exitosa, del Ejecutivo vasco fue el Parque Tecnológico de Bizkaia, primero de España que nace con el objetivo de facilitar, promover y estimular la iniciativa y la inversión industrial mediante la creación de una infraestructura que posibilite la implantación de empresas de alta tecnología. Para ilustrar su importancia en la economía de la provincia basta recordar cuatro apuntes económicos: a finales de 2002 acogía a un total de 120 empresas que proporcionan 5.260 empleos directos y que alcanzaban una facturación global de 1.340 millones de euros. Otra importante novedad fue la puesta en marcha de las Agrupaciones Cluster, realización incluída en el Plan Marco de Actuación Industrial del Gobierno Vasco para el periodo 1996-1999, que conllevó la puesta en marcha de diferentes planes estratégicos para cada sector económico identificado como prioritario. A juicio de todos los actores, la presencia del sector público en el entramado económico vizcaíno y las inversiones realizadas, son la clave del éxito y del rápido florecimiento del tejido industrial vasco. Todo ello tiene su reflejo más claro en los datos macroeconómicos: en marzo de 2003 la tasa de paro rondaba el 8,08%, en unos niveles equiparables a la media europea, en torno al 7,9%.

Plan Interinstitucional 
La zona más afectada por la reconversión industrial de los años 90 fue la Margen Izquierda del Nervión, y este área ha sido precisamente el destino de la mayor parte de las actuaciones institucionales para paliar sus consecuencias. Donde antes se levantaba Altos Hornos de Vizcaya, empresa emblemática de la zona, hoy se encuentra la Acería Compacta de Bizkaia, una industria siderúrgica importante ya no sólo por su producción, sino por la revolución tecnológica. En 1997 se materializa uno de los planes de regeneración más importantes de la CAPV, el Plan para la Revitalización de la Margen Izquierda del Nervión, un acuerdo interinstitucional que cuenta con la implicación del Gobierno central, el Gobierno vasco, la Diputación Foral de Bizkaia y los ayuntamientos de la zona. Su principal objetivo es equiparar la tasa de desempleo a la del resto de la Comunidad Autónoma. Desde la puesta en marcha del plan hasta 2001, cuando se firma el acuerdo político que significa la continuación de dicho plan, la tasa de desempleo se ha reducido en 7,2 puntos. Entre las actuaciones que prevé desarrollar en esta segunda fase, se están el túnel del Serantes, el parque industrial de Burtzena en Barakaldo, con un coste de 90 millones de euros, la construcción en los terrenos de Ansio-Barakaldo de la nueva Feria Internacional de Bilbao así como la puesta en marcha, a través de la sociedad Sprilur, de los polígonos industriales de Ballonti (Portugalete), Axpe (Erandio) y Sestao.
Pero si existe un hito en este proceso de revitalización, ese es la puesta en marcha de la Línea 2 del Metro hasta Urbinaga (Sestao), que ha contribuido a mejorar, sustancialmente, la movilidad de esta importante bolsa de población, a la vez que ejerce un efecto tractor de revitalización de las zonas por las que pasa. La Margen Izquierda sirve además como asentamiento de uno de los proyectos energéticos más importantes de todo Euskadi, Bahías de Bizkaia, inaugurada en el pasado mes de febrero. En este sector existen otras actuaciones como la planta de ciclo combinado Bizkaia Energía, la planta incineradora de Zabalgarbi o diversos proyectos de cogeneración energética y obtención de electricidad de las basuras, que concentrarán en Bizkaia la producción energética vasca. 

Comunicaciones
Además, el Ente foral no ha descuidado al resto del territorio y así, han sido objeto de especial atención el polígono de Boroa, donde se ha iniciado la construcción en marzo de 2002 del mayor polígono industrial de Bizkaia y se han realizado múltiples obras de saneamiento de aguas y otras actuaciones medioambientales. Asimismo, destacar también que sólo a través de la sociedad pública Beaz se han captado 600 proyectos empresariales durante los últimos cuatro años, que prevén la creación de 1.356 nuevos empleos.
Bizkaia cuenta, además, con unas excelentes comunicaciones. El Puerto de Bilbao, quinto del territorio estatal en mercancías, ha movido un total de 26,25 millones de toneladas en 2002 y dispone de más de 220 líneas regulares con Europa, América Latina, Africa y Asia. Entre 1991-2004 ha invertido más de 1.256,1 millones de euros en infraestructuras para gozar de una capacidad de 18 kilómetros de muelles y 500 hectáreas de superficie que le situarán a la cabeza de los puertos marítimos de Europa. Por otra parte, en noviembre de 2000, y tras una inversión de 91,6 millones de euros se inauguraba el nuevo Aeropuerto Internacional, diseñado por Santiago Calatrava. Dispone de capacidad para mover cuatro millones de viajeros anuales. La red viaria permite una excepcional comunicación con toda la cornisa cantábrica, a través de la Autovía, y con el resto de la Península. Existe además un ambicioso plan de carreteras en marcha, aunque el proyecto de mayor envergadura y prioritario para las redes transeuropeas es la ‘Y’ vasca.



Por Begoña Pena

Bilbao,diseño 
y calidad para vivir




Decir que Bilbao es un notable ejemplo de revitalización metropolitana puede sonar a frase hecha y manida, pero si se hace un repaso rápido por los hitos que han marcado los últimos diez años la afirmación se convierte en rotunda y se hace contundente. El 11 de noviembre de 1995, veinticuatro años después de que se crease la Comisión de Comunicaciones de Bizkaia, el lehendakari Ardanza inaugura unos de los proyectos más ambiciosos de la historia del Bilbao metropolitano, el Metro y sus futuristas accesos, obra del británico Norman Foster. 

Dos años después, el 19 de octubre de 1997 abre sus puertas la pinacoteca diseñada por Frank Gehry y Bilbao alcanza una proyección internacional. A partir de este momento, se materializan en cascada otros proyectos, que no hacen sino confirmar la apertura de una nueva etapa para una metrópoli que deja atrás su pasado industrial. Y otro 19, pero de febrero de 1999, abre sus puertas el Palacio Euskalduna de Congresos y de la Música, que se asemeja a un barco en construcción y es obra de los arquitectos Federico Soriano y María Dolores Palacios. Estos proyectos son sólo la punta de lanza porque a su alrededor comienzan a levantarse otras infraestructuras como el Puente de Calatrava, cuyo nombre original es Puente Zubi-Zuri, de la mano de prestigiosos arquitectos. Así, y siguiendo con afirmaciones contundentes, la inversión realizada en infraestructuras culturales, en las que se concede una especial importancia a la arquitectura de vanguardia, ha sido el verdadero motor del cambio de Bilbao y de su imagen externa. El proceso es ya imparable y el objetivo claro: convertir Bilbao en una ciudad de servicios y desechar de una vez por todas, la imagen de ciudad gris marcada por la caída de la industria pesada que se alojaba en ambas márgenes de la Ría. Así lo entienden también las instituciones y la empresa privada.

La Ría, puerta al mundo
Pero si existe un elemento importante en la ciudad, que posibilita su conexión con el resto del mundo, éste es la Ría, la arteria que conecta Bilbao con el Atlántico, y que ha acogido en sus márgenes una próspera industria y un importante potencial comercial, que ha provocado que la sociedad de Bilbao sea una sociedad culta y cosmopolita. Por otra parte, tampoco se debe olvidar que Bilbao ha sido una ciudad que ha vivido de espaldas a la Ría, a pesar de que hoy en día se esfuerza por acercar la trama urbana a su orilla. En este sentido, y dentro de los ambiciosos planes de recuperación medioambiental, el Plan de Saneamiento Integral, diseñado por el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, ocupa un lugar preferente. Bilbao es también la capital financiera del País Vasco. La Feria Internacional de Muestras, un complejo de más de 60.000 m2 de superficie cubierta, que en el primer semestre de 2004 cambiará de ubicación e incluso su denominación por la Bilbao Exhibition Centre (BEC), acoge ferias comerciales de importancia internacional que se han convertido en una cita ineludible para los hombres de negocios. Buen ejemplo de ello son la Bienal de Máquina y Herramienta y Ferroforma, citas que han contribuido a que en la actualidad se esté construyendo un nuevo recinto ferial, debido a que el actual se ha quedado pequeño para acoger a los visitantes profesionales y expositores que desean estar presentes en estos eventos. No menos importante y emblemática su Bolsa, que junto con las de Madrid, Barcelona y Valencia, marca la temperatura de la economía del Estado. El centro financiero y económico de la ciudad se articula en torno a la Gran Vía, recientemente peatonalizada hasta la Plaza Moyúa, si bien el verdadero corazón de la ciudad, del “botxo”, es el Casco Viejo, también famoso por las “Siete Calles” e importante centro comercial de la metrópoli, en el que abundan los comercios que se alternan con los establecimientos de hostelería y que ofrecen al visitante una buena muestra de la exquisita gastronomía vasca, así como de las especialidades típicamente bilbaínas. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, resumía recientemente la transformación de la ciudad, por “la importancia que supone para Bilbao su presencia internacional, lograda a raíz de la apertura del Museo Guggenheim. Este logro se ha basado en la dotación de grandes infraestructuras a la metrópoli bilbaína como el Metro, el nuevo aeropuerto, el puerto exterior del Abra, Abandoibarra, Ametzola, el Tranvía y la revitalización de la ría”.
El futuro de Bilbao se va a seguir construyendo sobre la base de nuevos edificios y espacios emblemáticos, con nombre propio. El arquitecto argentino César Pelli es el encargado de dar vida a uno de los proyectos que comienza a cobrar vida en la ciudad y que tiene como objetivo recuperar un área, hasta el momento altamente degradada, la de Abandoibarra. En este espacio, de 30 hectáreas de superficie, se proyecta la Torre de la Diputación Foral, un moderno centro de negocios con capacidad para albergar 74.000 m2 de oficinas, un centro de ocio y comercio, 700 nuevas viviendas, un hotel, la Biblioteca de la Universidad de Deusto y el Rectorado de la Universidad del País Vasco. Este ambicioso proyecto dedicará más de dos tercios de su superficie, ocupada durante más de un siglo por la industria naval, a espacios abiertos y públicos, entre los que destaca el recientemente inaugurado paseo por el borde de la Ría de más de tres kilómetros de longitud, que acompaña al nuevo tranvía. Y como se ve, la Ría nuevamente vuelve a cobrar protagonismo, implica regeneración, se alza como eje de conexión que enlaza la zona tradicional del Casco Viejo, con la zona que representa la modernidad, el Museo Guggenheim y el Palacio Euskalduna.

Futuro con nombre propio 
También en marcha, el Plan de Regeneración de Bilbao La Vieja, San Francisco y Zabala, con el objeto de recuperar uno de los barrios más tradicionales para los bilbaínos, y aún con elevados índice de degradación y marginalidad. Dicho Plan recoge la inversión de más de 168 millones de euros en un periodo de cuatro años. El barrio de Ametzola, en el sur de Bilbao, es otro claro exponente de la transformación de la ciudad. Esta zona, poblada hasta ahora por las vías del ferrocarril, ha visto como los raíles desaparecían para enterrarse y dar paso a una zona de uso residencial. Este plan, a punto de concluir, ha actuado sobre unos 110.000 metros cuadrados de superficie, 900 viviendas –de las cuales 150 tienen calificación de protección oficial–, un parque de más de 36.000 metros cuadrados –el gran pulmón verde de la zona–, y dos nuevas estaciones, Renfe y Feve, conectadas con el Metro.
El proyecto de la Variante Sur tiene también como protagonista la reordenación del sistema ferroviario, que se integra en la ciudad. Se levantan nuevas estaciones de tráfico de viajeros como son San Mamés, Autonomía, Ametzola, Zabálburu y Abando, enlazadas con el Metro, y todo ello se articula en torno a dos líneas de actuación. Por un lado, se elimina el trazado existente entre Abandoibarra y Uribitarte, que se alza como una frontera entre el Ensanche y la Ría, y por otro, se reconducen las líneas eliminadas a la Variante Sur, que discurren a cubierto y que permiten que se cree una nueva, y difícilmente imaginable, Avenida del Ferrocarril. Y casi 40 años después de que el tranvía desapareciera de las calles de la capital vizcaína, concretamente el 18 de diciembre de 2002, se volvía a recuperar este medio de transporte para el tramo entre Atxuri y San Mamés en su primera fase. Esto ha sido posible gracias al impulso dado por el Gobierno vasco en coordinación con el Ayuntamiento de Bilbao y Bilbao Ría 2000, que lo ha considerado como un transporte sostenible, destinado a cubrir las necesidades de movilidad y accesibilidad. Actualmente se está ejecutando la segunda fase, que enlazará San Mamés con Basurto, y cuya apertura está prevista para el año 2004. La próxima gran operación urbanística de la metrópoli se articula en torno a la península de Zorrozaurre, situada en el barrio de Deusto y a continuación de Abandoibarra. Dicha ubicación hace de ella una zona privilegiada en cuanto a su desarrollo económico, social y urbanístico de Bilbao, mediante su vertebración a través de la Ría. Zorrozaurre se concibe como un espacio de innovación y se enmarca como uno de los siete proyectos de regeneración contemplados en el plan “Bilbao, Ciudad de oportunidades” del Consistorio bilbaíno.
Así, la Diputación Foral de Bizkaia, el Ayuntamiento, la Autoridad Portuaria y representantes de la iniciativa privada firman en septiembre de 2002 un acuerdo de colaboración con el fin de lograr la recuperación integral de la zona. Concretamente, la actuación prevista para este espacio propone crear un parque empresarial destinado a las nuevas tecnologías y la investigación, como pueden ser la biotecnología y altas tecnologías de la información y la comunicación. Una de las características de este tipo de empresa es que no es en ningún caso incompatible con los usos residenciales y comerciales, la rehabilitación de edificios protegidos o la mejora de las comunicaciones a través de la mejora del transporte público. Además, y para seguir contribuyendo a la proyección internacional de la ciudad, las instituciones vizcaínas han decidido presentar al mundo el desarrollo urbanístico de la ciudad, que se ha convertido ya en un modelo de referencia. Así, la exposición itinerante “Bilbao, La Transformación de una Ciudad” que reúne trece importantes proyectos se ha presentado en 2000 en Chicago, y desde entonces, ya ha recorrido Shangai, Brasil, Melbourne, Cannes, Pittsburgh, Lisboa y Boston. 



Por Iñaki Rekalde

Gipuzkoa,
entre el esfuerzo
y el prodigio







Gipuzkoa ha sufrido en la última década una profunda transformación. En lo económico, el territorio ha desarrollado una actividad histórica que ha permitido lograr una elevada renta per capita, el pleno empleo en algunas de sus comarcas y establecer la tasa de paro en el 8,5% en el conjunto del Territorio. En infraestructuras, los grandes proyectos comienzan a vislumbrarse y en el terreno social y cultural se aprecia una emergencia optimista, con recuperación de espacios naturales y consolidación de una oferta de turismo de cultura y naturaleza.

El proceso de terciarización es una constante en las economías avanzadas y Gipuzkoa no ha sido ajena a él, aunque sigue siendo un territorio de marcado carácter industrial. Tras las crisis de los años 70 y 80, el territorio guipuzcoano ha vivido en la última década una fase de notable expansión económica y, como en el resto de sociedades desarrolladas, los servicios y en menor medida la construcción han ido aumentando su peso relativo frente a la industria y, sobre todo, al sector primario. Sin embargo, Gipuzkoa debe seguir asociándose a actividad industrial. En primer lugar porque la industria representa todavía el 41,1% del Producto Interior Bruto del territorio, y ello tras haber descendido hasta el 36,1% en 1985. En segundo lugar porque el sector servicios, que representa el el 52,2% de la riqueza, está sin embargo muy orientado a la industria. De hecho, el subsector de servicios a empresas, el más directamente ligado a la industria, supone el 28,6% del sector terciario, y más del 14% de toda la actividad en el conjunto del territorio. 
Gipuzkoa es por tanto un territorio donde predomina lo industrial y que por su especial estructura sufre más con las desaceleraciones generales y se beneficia en mayor medida de los periodos expansivos. Pero, en cualquier caso tiene, en opinión de la patronal, músculo y cerebro para afrontar crisis como la que padece en la actualidad, dado que tras ocho años de constantes crecimientos, el Indice de Producción Industrial descendió el pasado año el 2,2% respecto a 2001. 

Inversiones en I+D
El tejido industrial guipuzcoano ha sufrido en los últimos años una metamorfosis marcada por la innovación de los procesos productivos y un considerable esfuerzo en la inversión en I+D. La industria guipuzcoana invierte en I+D por encima de la media de la CAPV, y el conjunto del territorio realizó en 2001 un gasto en investigación cifrado en 213 millones de euros, lo que supone el 1,54% del PIB. La innovación de la industria guipuzcoana acometida en la última década ha permitido lograr una mayor especialización en las ramas de actividad tradicionales, fundamentalmente relacionadas con el metal, con productos de gran valor añadido y con una apuesta decidida por los mercados internacionales. Al mismo tiempo, han surgido nuevas empresas de base tecnológica y actividades en sectores emergentes que de nuevo han funcionado como tractores de una economía que asimila bien las constantes transformaciones. 
Lo que no han modificado las sucesivas reconversiones es la composición de este tejido industrial, ya que el 90% de la industria sigue compuesta por pymes, y se encuentra en su mayoría especializada en actividades siderometalúrgicas. Predominan las actividades de demanda e intensidad tecnológica media, y entre ellas, las relacionadas con máquina herramienta, maquinaria en general y artículos de plástico. En actividades de intensidad tecnológica alta, se aprecia un importantes esfuerzo en el desarrollo de componentes eléctricos, electrónicos y en materiales de precisión. De todos modos, se puede calificar a Gipuzkoa como territorio fabricante de maquinaria y que trabaja fuertemente alrededor de la industria auxiliar de automoción. Sin embargo, la máquina-herramienta se ha convertido definitivamente, pese a su menor peso relativo en el PIB, en el subsector de referencia, el que más recursos destina a I+D, el más exportador y el que probablemente mayor nombre proporciona a Gipuzkoa en los mercados internacionales.
La transformación del tejido industrial ha propiciado, asimismo, el desprendimiento de los viejos ropajes, con el paulatino abandono de las formas de producción más contaminantes y sucias, lo que ha provocado una regeneración estética del territorio. En los últimos diez años han proliferado en todas las comarcas de Gipuzkoa industrialdeas públicos y privados a los que se han ido trasladando las viejas empresas y donde han germinado nuevos proyectos. Más suelo industrial, pero con una actitud más respetuosa con el entorno. Todo ello configura, aunque todavía sin finalizar, un nuevo paisaje industrial que se asocia a capacidad de innovación y riqueza.

Mejores comunicaciones
Un territorio se vertebra también gracias a sus infraestructuras y en este capítulo Gipuzkoa ha asumido en los últimos años un importante esfuerzo. Estar situados sobre la frontera, en el punto de paso de los ejes transeuropeos de transporte es una importante oportunidad pero es, al mismo tiempo un problema añadido. Tradicionalmente deficitario en cuanto a infraestructuras viarias, el territorio ha emprendido en los últimos años un notable esfuerzo inversor en carreteras. El tramo guipuzcoano de la autopista Eibar-Vitoria es el proyecto con mayor dotación presupuestaria y tal vez el más emblemático. Avanzadas las obras, los primeros tramos serán abiertos al finalizar el presente ejercicio. Pero otro proyecto ha sido protagonista durante el último lustro. Largamente proyectadas, las obras de desdoblamiento del puerto de Etxegarate han finalizado en 2003 y su inauguración alivia por fin una de las vías principales en el transporte por carretera. Destaca, además la construcción del tramo guipuzcoano del corredor Beasain-Bergara-Durango. En el próximo lustro finalizarán, asimismo, los proyectos recién incoados, como la autovía del Urumea o el tercer cinturón de Donostia, por mencionar algunos de las más emblemáticos.
La última década ha visto también como por fin se hacia frente al ingente tránsito de vehículos pesados por sus carreteras, al que durante mucho tiempo se ha dado la espalda más como un mal que hay que sufrir que como una oportunidad de negocio. La creación de Zaisa y sus sucesivas ampliaciones, única infraestructura logística de entidad en los últimos años, se verá pronto acompañada por el nuevo centro logístico de Lanbarren, en Oiartzun, completando una oferta todavía insuficiente. Y mirando al mar, la principal infraestructura portuaria, Pasajes, registra desde hace años un incremento constante de sus tráficos, al borde ya de la saturación. El proyecto de construcción del puerto exterior, cuyas obras de ejecución podrían comenzar en 2005, puede ser la gran obra de infraestructura del siglo XXI, con un coste estimado de 725 millones de euros y 10 años de ejecución. Al mismo tiempo, la diversificación de la economía y la proliferación de actividades de ocio ha propiciado en la última década el desarrollo de importantes infraestructuras deportivas en los puertos guipuzcoanos. Hondarribia, Getaria y Zumaia, principales puertos deportivos de la CAPV junto al vizcaíno de Getxo, se unen a los más pequeños de Zumaia, Orio, Mutriku y Deba, haciendo patente la expansión experimentada por el deporte náutico en los últimos años.
Gipuzkoa, y sobre todo su capital Donostia han sido destino turístico desde hace largo tiempo. Sin embargo, y al igual que en el resto de Euskadi, durante la última década se ha producido la eclosión del turismo verde. Turismo no masificado en el que el visitante busca entornos naturales bien conservados, actividades culturales, deportivas y de ocio, y servicios de calidad. La oferta turística de Gipuzkoa, se ha ido extendiendo desde la costa hacia el interior, desarrollándose vigorosamente el agroturismo como alternativa para el visitante más exigente. El territorio ha añadido a sus atractivos naturales el desarrollo de hitos culturales y artísticos de relevancia y, cómo no, ha explotado sus puntos fuertes tradicionales, como la gastronomía, con una oferta diversificada, desde el pintxo hasta el mantel de hilo. En la actualidad, un total de 25 museos jalonan las rutas de Gipuzkoa, desde museos histórico-etnográficos hasta los que exponen obra sacra. Entre todos ellos destaca Chillida Leku, museo al aire libre ubicado alrededor del caserío Zabalaga, en Hernani, que alberga buena parte de la obra del escultor Eduardo Chillida y que se ha convertido en referencia obligada para cualquier visitante. Desde que se inaugurara en 2000, la fusión entre naturaleza y arte ha conmocionado a todo aquel que ha visitado un paraje que se ha convertido en metáfora de la nueva Gipuzkoa. Un territorio que trabaja para que la acción humana mantenga una relación armónica con la tierra de donde nace su vigor.


Por Begoña Villegas

Donostia, de la 
Concha al Kursaal






Todas las ciudades cuentan con un símbolo en el que se miran sus habitantes y que funciona como reclamo de identificación para los foráneos. La Donostia de hace diez años tenía como emblema a la Bahía de la Concha, un escenario extremadamente bello, pero inerte ante los retos de una ciudad en transformación. Diez años después, los Cubos de Moneo varados en la regenerada playa de la Zurriola, representan el referente de modernidad que San Sebastián quiere construir para el siglo XXI. La capital guipuzcoana sigue siendo singular destino turístico y ciudad de servicios, pero a diferencia de tan sólo diez años antes, la Donostia de 2003 ha desarrollado, alrededor del efecto tractor del Palacio Kursaal, una importante oferta de servicios ligados, además de al turismo tradicional, a los negocios y fenómenos culturales y artísticos. En el marco de la conurbación Baiona-San Sebastián, que quiere impulsar el desarrollo económico de la comarca, la apuesta de Donostia pasa por colocarse con fuerza en los mercados turísticos y culturales. Y ya ha comenzado a hacerlo.
Como primer gran hito, tras nueve años de gestación y más de 54 millones de euros invertidos en su construcción, fue inaugurado en 1999 el Palacio de Congresos Kursaal, la nueva imagen de la ciudad en los catálogos promocionales. Desde entonces, esta infraestructura elegida como el quinto mejor centro de reuniones del mundo por la Asociación Internacional de Palacios de Congresos, ha incrementado de manera sostenida su importancia en la vida económica y cultural, así como su presencia en el imaginario de los donostiarras. Durante 2002, los Cubos de Moneo acogieron el 70% de las actividades congresuales y artísticas que se desarrollaron en la ciudad, lo que supuso la celebración de más de 230 eventos. Entre ellos, destacan por su capacidad de atracción el Festival Internacional de Cine y el Festival Internacional de Jazz, actividades consolidadas y que atraen a miles de visitantes estatales y extranjeros, y que sitúan a Donostia en el mapa cultural internacional. 
Al igual que en la práctica totalidad de Euskadi, la postración económica de los años ochenta dio paso en la siguiente década a un vigoroso desarrollo de la actividad empresarial en la comarca de Donostialdea. La creación de nuevas empresas, ocupando nuevos polígonos, y liberando los terrenos de los que habían quedado imbricados en el espacio urbano, ha propiciado el desarrollo de nuevos espacios para la ciudad, así como un tejido industrial más competitivo y también más limpio. En este contexto se produjo la materialización del Parque tecnológico de Miramón, y el Parque Empresarial de Zuatzu, concebidos para promover el desarrollo económico a través de la diversificación del tejido empresarial, la innovación y la difusión de las nuevas tecnologías. La superación de la postración cultural se visualizaba también con la puesta en marcha en 1993 del Koldo Mitxelena Kulturunea, entidad que se ha convertido en sus diez años de vida en referente cultural para toda Gipuzkoa.

Humanización de una ciudad
Pero el impulso de transformación y modernización ha tenido otros múltiples consecuencias: las obras de Anoeta, La Perla, Zurriola y Paseo Nuevo, el Plan de Saneamiento Integral, la conexión viaria Ibaeta-Amara, construcción de varios miles de plazas de aparcamiento en el centro de la ciudad, remodelación de los mercados de la Bretxa y Gros, construcción del cuarto puente sobre el Urumea, construcción del nuevo Palacio de Justicia, Plaza de Toros y área de ocio de Illumbe, remodelación del Aquarium, o creación de nuevos centros residenciales. La ciudad se encuentra, además, ante otros muchos importantes proyectos, entre los que destacan el que convertirá al actual edificio de Tabacalera en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea, la construcción de un nuevo Centro Municipal de Empresas Innovadoras, estación intermodal, la rehabilitación del Teatro Victoria Eugenia, nuevo mercado de San Martín, la futura Filmoteca Vasca, actuación en el Parque de Cristina Enea, etc.
Paralelamente, la ciudad se ha humanizado. Eterna ciudad de paseantes, Donostia ha recuperado para los viandantes multiples espacios urbanos en un ambicioso plan de peatonalización, con el nuevo Boulevard como paradigma, y ha incorporado la bicicleta como medio de transporte verdaderamente alternativo. No obstante, la ciudad se enfrenta ahora a algunos de sus retos más difíciles: el primero es conseguir proyectar la misma imagen de modernidad desde el centro hacia sus barrios, algunos no tan agraciados en el desarrollo de proyectos de los últimos años por no formar parte del itinerario habitual de turistas.  El segundo, titánico, conseguir que el mercado ofrezca viviendas a precios accesibles. San Sebastián se ha encaramado en la última década a las primerísimas posiciones en el ranking de ciudades con metro cuadrado construido más caro del Estado. La construcción de numerosas promociones de VPO, que ha implicado en ocasiones la edificación de barrios completos, no ha podido evitar un incontestable dato: el 80% de los jóvenes no puede acceder a una vivienda en el mercado libre.