INFRAESTRUCTURAS
|
•Por
Iñaki Eguía
Del
`boom´
de
la obra
pública
a la
vivienda
El
sector de la construcción en el País Vasco, con un valor
añadido bruto (VAB) que ronda los 3.000 millones de euros, supone
poco más del 8% del PIB vasco. La población ocupada ronda
los 79.000 trabajadores, cerca del 9% del empleo total. Sin embargo, su
importancia se encuentra en su efecto dinamizador y de arrastre para el
resto de la economía en momentos de coyuntura difícil. Asimismo,
la inversión pública posibilita la mejora de las comunicaciones
terrestres, marítimas y aéreas o el aumento del asentamiento
residencial e industrial, entre otras actuaciones, que elevan la calidad
de vida y hacen más atractiva a una región.
El
acelerón dado en los últimos años a las actuaciones
de la obra pública queda reflejado en macroproyectos como la puesta
en marcha de las líneas 1 y 2 del Metro de Bilbao, la ampliación
del puerto de Bilbao en el Abra Exterior, la inauguración de la
nueva terminal aeroportuaria de la capital vizcaína, los museos
Guggenheim y Artium, los palacios de congresos Euskalduna y Kursaal, las
depuradoras de aguas residuales de Galindo (Sestao) y San Sebastián,
la construcción de la autovía Vitoria-Pamplona, el túnel
de Artxanda, o las actuales obras de ejecución de la autopista Eibar-Vitoria.
El impulso a la obra pública ha sido además muy significativo
en la primeros años de la década de los noventa como palanca
impulsada por la Administración a una economía que se encontraba
en una clara situación de recesión. Con la recuperación
económica iniciada a mediados de dicha década, la iniciativa
privada se ha involucrado en el desarrollo de la obra pública y
fundamentalmente en la edificación, para atender a una población
que demandaba urgentemente un nuevo parque de viviendas. Para catalizar
la modernización de la obra pública y para ofertar un parque
de vivienda protegida, las administraciones públicas vascas diseñaron
en la década de los noventa dos grandes programas para modernizar
los tres territorios forales e impulsar el crecimiento económico
en un momento de ralentización: las iniciativas Euskadi XXI y Euskadi
2000Tres.
El
Plan Interinstitucional Euskadi XXI, desarrollado durante el quinquenio
1996-2000, nació con dos objetivos genéricos: la potenciación
de las infraestructuras y la revitalización de las áreas
desfavorecidas del País Vasco. El Gobierno vasco y las Diputaciones
Forales de Alava, Bizkaia y Gipuzkoa promovieron en dicho periodo diversas
actuaciones con un volumen de inversión de 1.772 millones de euros.
El apartado de mejora y modernización de infraestructuras, con un
desembolso de 1.456 millones de euros acogió las iniciativas encaminadas
al desarrollo de los ejes de transporte (viarios, portuarios y ferroviarios),
así como aquellas que fomentan la competitividad industrial (suelo
industrial, telecomunicaciones y energéticas), la defensa del medioambiente
(proyectos hidráulicos y gestión de residuos) y, finalmente
la promoción del equipamiento cultural.
Por
su parte, en el terreno de revitalización de áreas territoriales
desfavorecidas las instituciones públicas del País Vasco
impulsaron actuaciones en viviendas, formación, empleo y lucha contra
la marginación social que supusieron una inversión de 315
millones de euros. Entre los grandes logros del Plan Euskadi XXI se encuentran
en el capítulos de infraestructuras viarias, la financiación
del trazado de la autopista Eibar-Vitoria; la finalización de la
autovía N-1 entre Salvatierra con el límite con Navarra;
las variantes de Errenteria, Elorrio, Güeñes y del acceso Este
de Bilbao (puente de Miraflores). Además, también destacaron
el enlace en Basauri de las autopistas A-8 y A-68, o los accesos a Bilbao
por el puente Euskalduna, Txorierri-Alto Enekuri, o La Herradura-Ibarsusi.
En obras ferroviarias, este Plan financió la nueva estación
en Intxaurrondo (San Sebastián), el inicio de la línea 2
del Metro de Bilbao, la variante sur ferroviaria de Bilbao, el nuevo túnel
de Arranomendi. En obras portuarias sobresalieron la ejecución de
los puertos deportivos de Getxo, Zumaia y Donostialdea, las mejoras de
las lonjas de pescado de Bermeo y Hondarribia, o la mejora del acceso marítimo
al puerto de Orio. En infraestructuras hidráulicas fueron significativas
la remodelación y ampliación de la depuradora de Crispijana
(Vitoria), los colectores del Urumea y Oiartzun, o los encauzamientos del
Deba, Asua en Sondika, Ibaizabal en Amorebieta, Urumea en San Sebastián,
o Nervión-Ibaizabal entre Basauri y Galdakao. Entre las obras más
significativas del plan de revitalización del País Vasco
se encuentra el apartado de edificación cultural, con la construcción
del Museo Guggenheim, y de los palacios de congresos y de la música
Euskalduna, en Bilbao, y Kursaal, de San Sebastián.
Por
su parte, el Plan Euskadi 2000Tres contempla un desembolso de 721 millones
de euros en el cuatrienio 2000-2003, repartido en dos grandes partidas:
área social, con 300 millones, y área de modernización,
con 420 millones. El ejecutivo aprobó acometer un desembolso anual
de 180 millones, sin recurrir, en principio, a la deuda pública.
La iniciativa beneficia a aspectos tan diversos como el transporte, las
telecomunicaciones, la vivienda, la infraestructura industrial, o el empleo.
En infraestructuras viarias, el Plan Euskadi 2000Tres considera prioritarias
las obras de la autopista Eibar-Vitoria, el tramo Derio-Larrabetzu de la
autovía del Txorierri, y la autovía Durango-Beasain, destinando
a su construcción una partida de 114 millones de euros.
Dentro
del transporte ferroviario, con un desembolso de 60 millones de euros,
la administración vasca mantiene su compromiso respecto al desarrollo
de la segunda línea del Metro de Bilbao, así como las obras
de desdoblamiento de vía en los tramos de EuskoTren Amorebieta-Bermeo,
y Añorga-Amara (San Sebastián). Otras obras acordadas son
la dotación de una playa de vías en Amara, y una serie de
mejoras en la superestructuras de vía, túneles y catenaria
en diversos tramos de la red de EuskoTren. En el campo de las infraestructuras
marítimas, el Gobierno vasco seguirá con el desarrollo del
puerto deportivo de Hondarribia, y acometerá una serie de mejoras
en los puertos de Bermeo, Mundaka, Plentzia, Armintza, Elantxobe, Zumaia,
Orio y Mutriku. En infraestructuras hidráulicas, el ejecutivo establece
un plan estratégico de regadíos en las comarcas de Rioja
Alavesa, Montaña, Valles y Llanada, que se engloba dentro de unas
inversiones proyectadas por valor de 90 millones de euros. Otras obras
proyectadas, dentro del área de saneamiento, son la ejecución
del tramo Urbi-San Miguel del interceptor Nervión-Ibaizabal, el
encauzamiento del Nervión Ibaizabal en el tramo Basauri-Arrigorriaga,
y otras obras de defensa de márgenes y modificación del cauce
en Itsasondo, Oñati y Elgoibar.
La
vivienda toma el relevo
Tras
el renovado impulso dado a las infraestructuras, el ímpetu de la
construcción lo ha tomado la edificación residencial. En
el campo de la vivienda y la rehabilitación de conjuntos urbanos
degradados, con una partida de 66 millones de euros, destacan la consolidación
de los proyectos de Urban-Galindo (Barakaldo), las urbanizaciones de Mina
del Morro, Mirivilla y Abandoibarra (Bilbao) y otros proyectos en Hernani
y Andoain. La sociedad pública Visesa contempla la edificación
de 552 viviendas sociales y 429 protegidas entre 2000-2003. Además,
comprará suelo para 3.470 viviendas en los tres territorios históricos
y promocionará anualmente 3.000 viviendas para cederlas en régimen
de alquiler. La vivienda protegida tiene una amplia presencia en el mercado
inmobiliario vasco, con una cuota actual del 30% del total de nuevas residencias
iniciadas en el presente ejercicio, frente al 8% de la media española.
La voluntad de la administración pública vasca es que la
cuota de vivienda protegida supere a la del mercado libre en un plazo de
ocho años.
Para
alcanzar este liderazgo, el Plan Director de Vivienda 2002-2005 del País
Vasco, recientemente aprobado, proyecta construir un total de 16.200 viviendas
de protección oficial (VPO), y el objetivo es que más de
la mitad de las 100.000 nuevas viviendas previstas para la presente década,
sean de protección oficial. Por su parte, el mercado libre de la
vivienda nueva ha vivido un proceso de continua revalorización,
cercano al 15% anual en el cuatrienio 1999-2002, que ha elevado el precio
medio del metro cuadrado hasta rozar los 2.400 euros en el País
Vasco, situándose como la segunda comunidad más cara de España,
sólo superada por Madrid.
Las
causas de esta fuerte revalorización del mercado inmobiliario se
explican por la mejora de la coyuntura económica desde mediados
de la década de los noventa, junto a una fuerte rebaja de los créditos
hipotecarios y de una fuerte demanda por parte de la población joven
que se ha incorporado en los últimos años al mercado laboral.
Otros factores que posteriormente acentuaron la especulación en
el precio de la vivienda fue la falta de una rápida respuesta de
terrenos edificables ante la gran demanda inmobiliaria, el cambio monetario
de la peseta al euro en 2001, así como la apática situación
de rentabilidad en que se encuentra el mercado bursátil desde inicios
del siglo XXI. El boom inmobiliario registrado en el conjunto de España,
que ha pasado de una media de cerca de 250.000 viviendas anuales a mediados
de los 90 hasta rondar el medio millón de pisos durante el bienio
2001 y 2002, no ha tenido este eco en el País Vasco. Los tres territorios
forales han tenido como techo las 21.600 viviendas terminadas en el año
2000, si bien ha supuesto un notable incremento con respecto a las poco
más de 11.000 entregadas en 1994, pero insuficiente para atender
una demanda tan fuerte y evitar la fuerte especulación.
Entre
los municipios con planes urbanísticos más importantes, se
encuentran Vitoria, que proyecta la construcción de más de
21.700 pisos en la presente década, en las áreas de Lakua,
Salburua y Zabalgana, así como Barakaldo, con 6.000 viviendas en
construcción en el trienio 2001-2003, Bilbao con cerca de 5.000
nuevos pisos en desarrollo en las áreas de Ametzola, Mirivilla y
Mina del Morro o Irun, con cerca de 4.000 viviendas en el periodo 2001-2004.
Por otra parte, el sector de la construcción ha vivido una época
de redimensionamiento en el mercado español que ha supuesto que
de la veintena de grandes constructoras que competían a principios
de la década de los noventa se hayan reducido en la actualidad a
seis grupos de dimensión internacional (Dragados, FCC, ACS, OHL,
Ferrovial-Agromán y Necso), a través de un proceso de fusiones
y absorciones.
Esta
transformación del panorama empresarial de las grandes constructoras
españolas tuvo sus repercusiones en el País Vasco a través
de las compras de Tecsa por parte de Dragados o de Construcciones Adolfo
Sobrino por Lain, que posteriormente se transformó en OHL. Asimismo,
la rentabilidad que ha despertado el sector de la construcción impulsó
a la Kutxa a entrar en el capital del grupo OHL, con una participación
del 5% de su accionariado. Las seis grandes empresas han liderado el desarrollo
de proyectos emblemáticos como la construcción de las líneas
1 y 2, primera fase, del ferrocarril metropolitano de Bilbao, el Museo
Guggenheim, ampliación del puerto de Bilbao en el Abra Exterior
y construcción de la segunda fase de la depuradora de Galindo (Sestao);
la construcción del Palacio Euskalduna o el desarrollo de la nueva
terminal del aeropuerto de Bilbao. El dinamismo del sector de la construcción
ha posibilitado un redimensionamiento de las constructoras vascas de mayor
peso económico, un sector formado tradicionalmente por compañías
de carácter familiar y tamaño mediano.
Asimismo,
numerosos grupos locales de la construcción han salido fortalecidos
en los últimos años al haber desarrollado grandes obras de
infraestructuras en uniones temporales tales como la autovía de
Leitzaran, los túneles de Artxanda, o la autopista Eibar-Vitoria,
actualmente en construcción. Asimismo, algunas de estas constructoras
firmaron acuerdos de mayor alcance, con la creación de los consorcios
Gedi y Bycam. Además, la bonanza de la construcción en el
País Vasco, en el cuatrienio 1995-1998, propició un aumento
de 2.744 nuevas empresas, que consolidan la tendencia de atomización
de la estructura empresarial de este sector. Así, un total de 16.952
empresas de construcción estaban registradas en el Directorio de
Actividades Económicas de 1998. El 99% de dichas sociedades tienen
menos de 10 empleados. El negocio empresarial más numeroso del conjunto
de las constructoras vascas, con 7.546 compañías, es el dedicado
al acabado de edificios, pese a haber registrado el menor incremento en
dicho cuatrienio, con un 6,5%. Por su parte, el segmento de actividad que
ha posibilitado una mayor constitución de sociedades ha sido el
de construcción de edificios, con 2.700 establecimientos, que casi
duplicaba la cifra de 1995.
La
actividad inmobiliaria en el País Vasco es realizada por un total
de 2.645 sociedades, cuyas plantillas no superan los dos puestos de trabajo
en nueve de cada 10 empresas, según reflejaba el Directorio de Actividades
Económicas de 1998. El dinamismo de los últimos años
propició un aumento del 66% en el número de compañías
en activo en todos los subsectores de la actividad, destacando los grupos
dedicados al alquiler y la compraventa de inmuebles. Por otra parte, el
sector de la construcción del País Vasco está apostando
fuerte por la certificación de calidad con cerca de un centenar
de compañías que han obtenido la homologación del
ISO 9000, y con una creciente apuesta por continuar con el aseguramiento
medioambiental.
La
generalización de las implantaciones del certificado de calidad
y medioambiental en el sector de la construcción se explica por
la propia dinámica del mercado, al igual que sucedió anteriormente
con otros sectores como la automoción, el químico o la agroalimentación,
así como porque la administración pública vasca está
valorando muy positivamente la tenencia de los certificados ISP 9000, ISO
14000 así como de los planes para evitar riesgos laborales, en la
adjudicación de las obras civiles y residenciales que promueve.
Asimismo, desde el Gobierno vasco y las Diputaciones Forales se desarrollan
acciones de apoyo, a través de programas de subvenciones, para generalizar
la implantación de los certificados de calidad y medioambiental
en las constructoras. Además, la puesta en marcha de la Ley de Ordenación
de la Edificación, que obliga a promotoras y constructoras a suscribir
un seguro por 10 años que garantice el 100% de la calidad de las
viviendas ante posibles fallos en la construcción de los nuevos
inmuebles, supone indirectamente otro acicate para la implantación
de los sistemas de calidad.
Modernización
de los transportes
La
puesta en marcha de las nuevas infraestructuras de transporte como Metro
Bilbao, la ampliación del Puerto de Bilbao y la modernización
de las terminales aeroportuarias de Bilbao y Vitoria, ha servido para incrementar
la movilidad interna y externa de la población y de las mercancías.
En este sentido, Metro Bilbao, tras inaugurar su línea 2, se ha
posicionado como el primer transporte público de cercanías,
con 70 millones de pasajeros previstos para este año, seguido muy
de lejos por el resto de operadores ferroviarios o de carretera como Renfe,
EuskoTren, Feve o las líneas de autobuses municipales. Para las
grandes distancias, el aeropuerto de Bilbao es el epicentro para la entrada
y salida de viajeros, habiendo crecido un 66% su cifra de pasajeros en
el último quinquenio y posicionándose cada vez más
cerca de la barrera de los tres millones de clientes anuales. En transportes
de mercancías, el Puerto de Bilbao mantiene su liderazgo, con un
movimiento anual cercano a los 30 millones de toneladas. Las nuevas instalaciones
del Abra Exterior están posibilitando la captación de mercancía
de mayor valor añadido como los contenedores y el desarrollo de
nuevas actividades de logística. Por su parte, el aeropuerto de
Vitoria se ha consolidado en los últimos años entre los tres
mayores terminales de carga aérea de España. A este desarrollo
se ha sumado el ferrocarril, que en los últimos años ha conocido
un desarrollo importante, como es el caso de EuskoTren, que ha modernizado
sus líneas a la espera de poder acometer el gran proyecto de alta
velocidad entre las tres capitales vascas. Sin embargo, pese a todo este
desarrollo de las infraestructuras ferroviaria, aeroportuaria y marítima,
la carretera sigue siendo el principal medio empleado en la movilidad de
viajeros y mercancías, al copar cerca de un 80% del total de desplazamientos.
MAS
SUELO PARA CAPTAR LAS NUEVAS INDUSTRIAS
La
recuperación económica desarrollada a partir de mediados
de los noventa propició una importante demanda de suelo industrial
para la implantación de las nuevas empresas. Las áreas estratégicas
localizadas en las inmediaciones de los grandes núcleos urbanos
y de los principales ejes de comunicaciones han sido las más solicitadas
por los emprendedores.
La
respuesta a la demanda empresarial es canalizada por los sectores público
y privado que acometen una importante política en incremento de
suelo industrial que generen inversión y empleo. El sector público,
a través de las sociedades Sprilur, Alava Agencia de Desarrollo,
Bizkailur, Azpiegitura, Abra Industrial y los parques tecnológicos
de Alava, Bizkaia y Gipuzkoa captan gran parte de los nuevos negocios a
través de su variada oferta.
Por
su parte, la iniciativa privada a través de Neinor, Inbisa, Trinosa,
Esser, Arco Atlántico o Pronaves también apoyan de manera
significativa las nuevas implantaciones industriales en el País
Vasco basándose en la ubicación sus polígonos en las
localizaciones estratégicas.
Los
planes de inversión pública Euskadi XXI, ya finalizado, y
Euskadi 2000Tres, en desarrollo, han supuesto un considerable incremento
de la oferta de suelo industrial en los tres territorios forales. Entre
las obras acometidas en el periodo 1996-2000, con un desembolso superior
a los 146 millones de euros, se encuentra el inicio del parque empresarial
Zuatzu en San Sebastián, la puesta en marcha o ampliación
de los industrialdea de Mutriku, Elgoibar, Elorrio, Oñati, Zarautz,
Orduña, Ortuella, Amurrio, Eibar, Aretxabaleta o Irun.
También
se acometió la ampliación el desarrollo de los parques tecnológicos
de Alava y Gipuzkoa, y la ampliación del de Bizkaia. El potencial
de los tres parques tecnológicos se refleja en acoger, en la actualidad,
a más de 230 empresas con 9.300 trabajadores. Asimismo, se destinaron
inversiones a la puesta en marcha o redimensionamiento de los centros de
empresas e innovación de Alava, San Sebastián, Barakaldo
y Mondragón.
Por
su parte, el nuevo plan 2000Tres contempla, en materia de suelo industrial
en zonas desfavorecidas, la ejecución de cinco grandes proyectos,
con un coste que supera los 140 millones de euros. Las actuaciones son
el área industrial de Burtzeña (Barakaldo); la tercera fase
del polígono industrial Campillo III (Zierbena); el polígono
industrial de Lezo; el parque logístico de Lanbarren (Oiartzun);
y el polígono industrial de Lintzirin. (Bahía de Pasajes).
El
grupo Sprilur, dependiente del Departamento de Industria del Gobierno Vasco,
es el mayor operador de suelo público, al gestionar directamente
22 polígonos industriales con 1.400 empresas asentadas y 16.000
empleos directos creados.
Por
su parte, Alava Agencia de Desarrollo, sociedad dependiente de la institución
foral, ha comercializado una superficie industrial de dos millones de metros
cuadrados en los últimos años, que han generado una inversión
de 300 millones de euros y la creación de 3.000 puestos de trabajo
directos en 205 empresas. En su red de 15 polígonos tiene asentadas
a 300 empresas. Para los próximos años, encaminará
los esfuerzos en el complejo logístico Arasur, localizado en Rivabellosa
y que cuenta con una superficie de 2.000.000 m2, y en el polígono
industrial de Subillabide, en Iruña de Oca-Nanclares, con una extensión
de 1.000.000 m2.
La
sociedad Azpiegitura, dependiente de la Diputación Foral de Bizkaia,
está desarrollando un plan estratégico que prevé unas
inversiones de 24,3 millones de euros durante el trienio 2003-2005. Entre
los proyectos en los que actualmente se halla inmersa la sociedad foral
está la construcción de dos elkartegis, uno en el Parque
Tecnológico de Zamudio y otro en Durango. En su red de cinco elkartegis
se ubican 130 empresas con 1.400 trabajadores.
La
sociedad Abra Industrial, controlada por la SEPI, está desarrollando
una inversión de 71 millones de euros en el complejo localizado
en Abanto y Ortuella, y que cuenta con una superficie cercana al medio
millón de metros cuadrados.
Neinor,
la sociedad controlada por BBK y Talde, es uno de los grandes promotores
privados con una inversión anual de 30 millones de euros, siendo
su principal área de actuación la comarca del Bilbao metropolitano.
En la actualidad desarrolla el polígono industrial Erletxe (Galdakao)
y el parque empresarial de Leioa. Anteriormente, promovió los complejos
Asuaran y Udondo, ambos en Erandio, otro parque en Loiu, y el PAE Igara
en San Sebastián. El grupo inmobiliario Inbisa está comercializando,
desde su delegación de Bilbao, los parques empresariales de Gamarra,
en Vitoria, Lauaxeta, en Amorebieta, Landa, en Burgos, y el de Inbisa Elgoibar.
Además, está acometiendo dos edificios “llave en mano” para
las firmas vizcaínas Cafés El Abra, en el polígono
Bakiola de Arrankudiaga y Encuadernaciones José María en
el polígono |

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