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Por Gonzalo Sáenz

Surge la sociedad
de la información

La evolución humana ha pasado por varias etapas, en función del nivel de desarrollo económico: la sociedad agrícola, la industrialización, la sociedad postindustrial. A finales del siglo XX se introdujo una nueva definición, la sociedad de la información, que define a aquellas economías desarrolladas, en las cuales el control y la optimización de los procesos industriales empiezan a ser sustituidos por el control y producción de la información. A ello ha contribuido de especial manera la expansión de las telecomunicaciones y el desarrollo de la informática. 

Los últimos diez años han coincidido con el nacimiento de esta sociedad de la información, cuya principal característica es la confluencia de la informática, la electrónica y las telecomunicaciones, una actividad que se ha erigido como el motor de la economía mundial. Un segundo elemento de análisis hace referencia a que se han producido muchos hechos que merecen ser analizados por separado. Por un lado el mundo de las telecomunicaciones y en segundo lugar el mundo de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación). De hecho, este hipersector mueve hoy en España alrededor del 10% del PIB (estamos hablando ya de alrededor de 70.000 millones de euros), cuando hace diez años su peso se situaba en menos del 4%. En cuanto a empleo, los tres sectores emplean conjuntamente a más de 250.000 personas, una cantidad nada despreciable hoy en día. Por su parte, el desarrollo en I+D supone ya un volumen de más de mil millones de euros. 
El fin de los monopolios públicos; el nacimiento de la comunicación global. De esta manera se puede definir en pocas palabras la evolución del sector de las telecomunicaciones entre 1993 y 2003. En realidad, estos últimos diez años han supuesto un giro de 180 grados sobre el ‘statu quo’ anterior. Lo primero que se observa es el fin de los monopolios nacionales y la liberalización del sector, con la entrada de nuevos competidores en todos los campos de las telecomunicaciones. El mercado se ha profesionalizado, mejorando tanto la calidad de conexión, el tiempo para obtener una línea, así como los servicios ofertados. Sin embargo a pesar de esta liberalización los antiguos monopolios controlan todavía un porcentaje muy elevado de cuota de mercado. 
En esta evolución se ha observado en los últimos años un proceso de fuertes inversiones en redes como no se había producido nunca. En la actualidad, existen muchas redes de telecomunicaciones troncales que enlazan los principales puntos de interés en cada país, mientras que el acceso al denominado bucle local es ofertado todavía por los antiguos monopolios nacionales, o bien surgen compañías en nichos de mercado locales, como ha sido el caso de Euskaltel, con una cuota de mercado superior al 25% en el País Vasco. 

Caída de precios 
Esta expansión ha supuesto al mismo tiempo una caída del precio de las telecomunicaciones, lo cual ha popularizado su uso. En la actualidad la base de clientes de telefonía fija en España se sitúa en los 19 millones de clientes, con un aumento medio anual en los últimos diez años de medio millón de líneas. Respecto de la caída de precios, se estima que el precio medio de las llamadas es hoy casi la mitad del coste relativo que tenían hace ahora diez años. Hay segmentos de mercado, como las llamadas internacionales, donde las bajadas han podido ser incluso de hasta el 75%. Sin embargo el consumo aparente en servicios de telecomunicaciones, (alrededor de 625 euros en España a finales de 2001, frente a una media en Europa de 900 euros) se ha incrementado de forma importante en los últimos años. Los expertos explican que esta dualidad se explica en un incremento exponencial del consumo realizado: es decir, aunque el precio ha bajado, ahora hay mayor consumo de productos de telecomunicaciones. 
Este mayor consumo de servicios tiene, a su vez, una explicación lógica, la aparición y desarrollo de la telefonía móvil. Precisamente, a comienzos de los 90 todos los países europeos adoptaban el estándar de tecnología digital, el sistema GSM, que ha triunfado en toda Europa y que posteriormente se ha exportado a otros continentes. Se sentaban entonces las bases para el desarrollo de la telefonía móvil, aunque nadie apostaba que llegaría a alcanzar el éxito que hoy disfruta. Los expertos apuntaban entonces que debería pasar más de 15 años para que este tipo de telefonía llegara a tener una penetración del 33% de la población. Hoy estas cifras se han quedado ridículas, no sólo en Europa sino también en España donde la penetración entre la población, de alrededor del 80%, es incluso superior a la media del continente y casi el doble que la que pueden tener en Estados Unidos, donde conviven al mismo tiempo varios sistemas tecnológicos que penalizan un buen funcionamiento de todo el sistema. Estamos hablando en España de alrededor de 34 millones de clientes (1,5 millones de abonados en Euskadi), con un negocio que entre los tres operadores existentes en el mercado (Telefónica Móviles, Vodafone y Amena-Euskaltel) suman casi 13.000 millones de euros. 
Y sin embargo, el futuro próximo pasa por la adopción de una nueva tecnología, UMTS, que va a multiplicar tanto la capacidad de transmisión, como la velocidad de la misma. La nueva tecnología que se irá solapando con el GSM actual va a permitir la transmisión de vídeos, fotos, canciones y demás productos multimedia, con un velocidad de transmisión superior incluso a la que hoy tiene el cable telefónico tradicional. Se apunta a que los nuevos móviles, que no estarán listos antes de un año y medio, se utilizarán más con la vista que con el oído, como sucedía hasta ahora. Las operadoras se lanzaron a partir del año 2000 a una frenética carrera por la obtención de licencias de móviles de nueva generación por toda Europa con un coste desorbitante: más de 100.000 millones de euros, y eso sin incluir las inversiones necesarias para su puesta en marcha. Este proceso ha penalizado en demasía a las operadoras en cuanto que en el último año han tenido que paralizar las inversiones y sanear sus balances con cuantiosas pérdidas para compensar los millonarios costes de esta tecnología. 
A pesar de ello, todos los expertos coinciden en señalar que la nueva tecnología abre nuevos negocios para el sector de las telecomunicaciones, con un crecimiento exponencial del negocio de transmisión de datos. Se calcula que a medio plazo esta actividad represente por sí solo la tercera parte de las operadoras. Igualmente, se acaba de abrir el negocio de los contenidos, que a buen seguro será uno de los motores llamados a dinamizar el mundo de las telecomunicaciones. Se prevé en este caso una confluencia, una vez más, entre la informática, la electrónica y las telecomunicaciones.

Expansión de la informática
Al comienzo de este artículo se hacía mención a que el desarrollo de la sociedad de la información iba ligado con la expansión, por un lado del mundo de las telecomunicaciones, que acabamos de comentar y, en segundo término, del mundo de las tecnologías de la información y la comunicación. Para hacerse una idea del peso que ha adquirido este último segmento hay que señalar que se ha pasado de un negocio algo inferior a los 10.000 millones de euros a comienzos de la década de los 90, a un mercado con un valor de ventas en 2002 superior a los 18.000 millones de euros, equivalente al 2,5% del PIB nacional. Pese a este fuerte incremento, queda mucho camino por recorrer en cuanto que el consumo en tecnologías de la información en España (alrededor de 350 euros) es todavía la mitad que el registrado por la media europea (situado en la cota de los 800 euros) y muy alejado de los casi 1.800 euros destinados a este fin en el mercado norteamericano, el más avanzado del mundo en esta materia. 
Otro ejemplo de la distancia que nos separa respecto de otros competidores es el dato referido al número de hogares equipados con ordenador. Se ha pasado de unos ratios ínfimos a comienzos de 1992 a un índice cercano al 30%, con alrededor de 7 millones de ordenadores) a comienzos de 2002. Sin embargo, la media europea se sitúa ya en el entorno de los 44 PC´s por cada 100 hogares. En los últimos diez años ha producido también un nuevo fenómeno con la aparición del teletrabajo. Esta nueva forma de trabajar ocupa en la actualidad al 3% de la población ocupada española, que siendo importante, es la mitad que el nivel registrado en el conjunto de la Unión Europea. 

Datos en Euskadi 
Podemos hacer también un desglose la actividad informática en el País Vasco, un negocio que ha pasado de ser uno de los motores del crecimiento económico de la comunidad autónoma. Así, a comienzos de los años 90, la Asociación de Industrias de Tecnologías electrónicas y de la Información del País Vasco, Gaia, tenía poco más de 80 empresas que daban empleo a unas 4.250 personas. A comienzos de 2002, esta asociación reunía ya a más de 150 empresas, con casi 8.000 profesionales. El análisis del tejido empresarial vasco de las TIC, muestra que la mayor parte de estas empresas pertenecen a los subsectores de informática (36% del total) y electrónica profesional (33%), siendo menor la presencia de empresas de los subsectores de telecomunicaciones y componentes (17% y 12% respectivamente). Por su parte, la fabricación de electrónica de consumo es prácticamente inexistente en Euskadi. En cuanto a la evolución de las magnitudes económicas, el sector de las TIC vasco se sitúa en el entorno de los 1.400-1.500 millones de euros. Para hacerse una idea, este negocio multiplica por cuatro veces lo contabilizado hace ahora diez años y que consolida la tendencia de espectacular crecimiento registrada a partir de la crisis económica de inicios de los años 90, presentando aumentos superiores a los dos dígitos en todo el período 1994-2001. Además, como consecuencia del auge producido por algunos de los programas de promoción instituciones vascos (por ejemplo Konekta Zaitez) se ha registrado en los últimos años un notable incremento de la penetración de Internet y sus servicios en la zona. De hecho, el País Vasco ha pasado de ser la octava comunidad autónoma en cuanto a penetración de la red, a liderar este segmento, con una penetración cercana al 30% de la población a finales de 2002. Pero lo más importante es que el País Vasco lidera tanto el segmento de usuarios finales como en pymes, provocando un importante crecimiento entre las jóvenes empresas ligadas a la denominada nueva economía: empresas de diseño, hosting, creación de aplicaciones, ASP´s, etc. 
Por último, hay que destacar también la importante respuesta lograda en el comercio exterior en el campo de las TIC vascas. Así, a finales de 2001 las exportaciones vascas alcanzaron un valor de 485 millones de euros, según datos de Gaia, cantidad que supera en más de seis veces la cifra lograda por esta partida en 1990. Es más, el capítulo de las exportaciones de productos y servicios ligados a la sociedad de la información en Euskadi ha crecido en los últimos años muy por encima del incremento registrado por la facturación de las compañías englobadas en el sector. Los expertos señalan que esta evolución es indicativa de su mayor tracción, respecto del mercado interior, sobre la actividad sectorial en este período, y del notable esfuerzo realizado por las empresas del sector para abordar los mercados exteriores en un contexto de progresiva globalización de la actividad. 
 


MENOS DE DIEZ AÑOS CON INTERNET
gase una pregunta. ¿Cómo podíamos trabajar, comunicarnos, o buscar información de cualquier tipo, a cualquier hora y en cualquier lugar, hace tan sólo diez años? Es complicado, pero sólo hay que recordar que en 1992 no existía Internet. Al menos tal y como lo conocemos ahora. Con eso está dicho todo. Y es que hoy no podríamos concebir ninguna actividad económica, social o de ocio sin la existencia de la red informática Internet. En realidad Internet es un fenómeno relativamente nuevo: desde el punto de vista de utilización masiva tan sólo tiene poco más de seis años de vida. En 1998, la penetración de la red en España era de sólo el 5% de la población. A finales de 2002, alrededor de 30 de cada cien personas del Estado (en Euskadi el dato es del 32,5 personas, aproximadamente) usaban habitualmente la red. 
Estos datos, aún siendo importantes están muy lejos de la media europea cuya penetración media es diez puntos superior a la española. En el caso de Estados Unidos o los países nórdicos de Europa, los países donde está más avanzado Internet, la penetración es cercana al 55% de la población. Si nos referimos a la evolución de compras en Internet, en España se calcula que tan sólo el 12% de la población ha realizado alguna vez compras en la red, frente a un ratio superior al 25% en el caso de la media europea. Precisamente, las primeras tiendas en el ciberespacio español se abrían a finales de 1995. Comenzaba de esta manera una carrera meteórica por estar presente en la red. En los tres años sucesivos se producía una verdadera explosión de negocios en Internet, que tenían su punto cumbre a mediados de 2002. 
Entonces todas las ideas ‘puntocom ‘ y ‘puntonet’ eran maravillosas y todas las inversiones para estos negocios eran pocas a la vista de “las formidables expectativas de negocio en el futuro”. Otra frase acuñada en estos años, “las empresas que no estén en Internet acabarán desapareciendo en el futuro”, ha tenido unas consecuencias letales para las que la han seguido a pies juntillas. Lo cierto es que pese a que no se han cumplido todas las previsiones hechas, Internet se ha consolidado ya como un canal de ventas alternativo a los canales tradicionales. El pasado año el negocio a los consumidores (B2C) en Internet movió alrededor de 600 millones, diez veces más que el nivel de ventas