OCIO
Y NEGOCIO
|
•Por
Begoña Villegas
La
cultura y el turismo
toman
las riendas
del
progreso
Pocos
imaginaban hace una década que el País Vasco sería
sede de una de las principales instituciones artísticas del panorama
internacional, la Solomon R. Guggenheim Foundation, centro de trabajo de
los más renombrados arquitectos mundiales, punto de referencia en
los circuitos de congresos, o destino turístico de más de
1.500.000 personas al año. Una década tan sólo, parece
poco en el tiempo, pero los logros han sido muchos y todos al unísono
hablan de una apuesta: la cultura como motor de la regeneración
Tras
salir de una crisis en la que la actividad industrial sufrió los
embates más duros en los primeros años noventa, el País
Vasco ha ido progresivamente borrando las chimeneas y el humo de su paisaje
y ha introducido infraestructuras como el Museo Guggenheim Bilbao, el Centro
Vasco de Arte Contemporáneo Artium, Chillida-Leku, el Palacio Euskalduna,
el Kursaal, el Museo Marítimo de la Ría de Bilbao, un nuevo
Aquarium o la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz, entre
otros muchos proyectos y realidades, con una planificación en la
que las instituciones públicas y privadas han ido de la mano. La
influencia de esta apuesta cultural se ha dejado notar en la regeneración
urbana y en la reutilización del patrimonio para fines divulgativos,
como el caso de los astilleros Euskalduna, donde ahora se levanta el Palacio
de Congresos y pronto se inaugurará el mencionado Museo Marítimo
Ría de Bilbao, el edificio de Tabacalera en San Sebastián,
que albergará el Centro Internacional de Cultura Contemporánea,
la Fábrica de Gas que se convertirá en la nueva sede de la
Filmoteca Vasca, el ejemplo de la Fundación Lenbur y su ‘Museo Territorio’
o la Catedral de Gasteiz, cuya restauración es por sí sola
motivo de peregrinación de arquitectos y público en general.
Los nuevos polos de atracción han conformado una oferta de tal calado
que se han imbricado con los productos turísticos, incluyendo al
País Vasco en los principales circuitos del turismo internacional.
Efecto
Guggenheim
El
vuelco total hacia una industria cultural se ha denominado ‘efecto Guggenheim’
como expresión que resume la regeneración de un país,
no en vano la apuesta de la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva
York por construir una de sus sedes en la zona de Abandoibarra en Bilbao
ha sido el desencadenante y el ejemplo palpable de ese resurgir de Bilbao,
de Bizkaia y del País Vasco. Un total de 5.150.000 personas han
visitado el Museo Guggenheim Bilbao en sus primeros cinco años de
vida, de los que 6 de cada 7 procedían de fuera de la Comunidad
Autónoma Vasca. Pero el efecto Guggenheim se está visualizando
en muchos aspectos de la realidad. Si nos fijamos en primer lugar en el
impacto económico, en menos de cinco años el Museo, inaugurado
en octubre de 1997, ha generado una actividad económica cifrada
en más de 775 millones de euros, un importe diez veces superior
a su inversión y las instituciones públicas, por la vía
de la generación de ingresos fiscales adicionales que ha producido
esa actividad, 120 millones de euros, han recuperado la inversión
que requirió la construcción del edificio. Al mismo tiempo,
el Museo ha contribuido al mantenimiento de 4.100 puestos de trabajo anuales.
Para el director del Museo Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, los
datos medibles son muy significativos, pero cree que lo más importante
del efecto Guggenheim es “la proyección de la imagen del País
Vasco en general en el exterior como elemento simbólico de la regeneración
de la que el Museo es sólo una pieza de un plan mucho más
ambicioso que afortunadamente está siguiendo sus pasos”.
El
efecto artístico y cultural es innegable aunque sea difícil
medirlo cuantitativamente, pero cualitativamente está claro que
en Bilbao, la actividad artística y museística es cada vez
más relevante y la valoración social de los museos ha aumentado
significativamente. Esto se deja traslucir en la ampliación del
Museo de Bellas Artes de Bilbao, la renovación del Museo Vasco,
la puesta en marcha del Museo de Arte Contemporáneo Artium, del
Museo Marítimo… todo va en la misma dirección. Estos proyectos
no han surgido porque existe el museo Guggenheim, pero han tenido un impulso
más fuerte porque el Guggenheim es una realidad que demuestra que
socialmente se ha aceptado que la inversión en infraestructuras
culturales es un elemento importante en las estrategias de desarrollo económico
y regeneración de un territorio. Vidarte va más allá
y afirma que “la renovación de los museos también se debe
a que el Guggenheim está provocando que 800.000 personas al año
de fuera de la CAV viajen a Bilbao específicamente porque existe
este Museo, una audiencia potencial que demanda nuevos modelos de gestión
y esto provoca procesos de modernización y creación de nuevas
infraestructuras”.
La
oferta cultural y artística del País Vasco es extraordinaria,
y es claramente una actividad de futuro que no tiene marcha atrás.
A juicio de Javier González de Durana, director del Museo Artium
de Alava, lo que ha sucedido en esta década es que el arte se ha
democratizado, ahora ya no es un privilegio de unos pocos, y añade
que en el Estado “no existe otro caso como el del País Vasco, en
el que tres ciudades y tres territorios pequeños en extensión
y población cuenten con tal calidad de oferta e infraestructuras”.
Otra de las características que distinguen la nueva visión
de la cultura es el modelo jurídico adoptado por la mayor parte
de las entidades, la de Fundación, que aúna la participación
pública y privada no sólo en la financiación, sino
también en la gestión, con lo que al final la sociedad es
al mismo tiempo la emisora y destinataria de los beneficios y éxitos
de las instituciones culturales. La autofinanciación, esto es, la
necesidad cada vez menor de recurrir a las subvenciones y recursos públicos
para llevar adelante la actividad de los museos, se ha convertido también
en otra forma nueva de mirar la gestión de los nuevos espacios de
la cultura.
En
el mapa turístico
La
dotación de infraestructuras culturales de calidad se ha convertido
en potente imán para la atracción de visitantes y poco a
poco se ha producido un fenómeno: se ha dado un cambio cualitativo
en la percepción del hecho turístico y ahora se aprecia como
elemento positivo y de desarrollo económico en general entre los
vascos. Lógicamente, a lo largo de estos diez años, la política
turística del Gobierno vasco ha evolucionado. La puesta en marcha
de nuevos recursos, la recuperación económica de un país
que remontaba una grave crisis, el cambio de hábitos en relación
al turismo y el tiempo libre en todo el mundo ofrecían una oportunidad
que ha sido acompañada e impulsada por las políticas puestas
en marcha por el Ejecutivo. Así en 1999, con la incorporación
del sector turístico a un Departamento junto con Industria y Comercio
se vincula claramente el desarrollo de este sector al desarrollo económico
de Euskadi y a la creación de empleo y así, con consideración
de sector económico es tratado el turismo en el Plan Interinstitucional
de Promoción Económica.
Este
cambio de consideración se ha traducido en un crecimiento presupuestario,
que triplica en 2003 las cifras de 1992 (15.526.000 euros frente a 4.600.000)
y en el diseño de ayudas a la inversión y modernización
del sector dirigidas a pymes, ayudas a la dinamización turística
destinadas a entidades comarcales, etc. El importe de las ayudas ha crecido
de forma considerable y, lo que es más relevante, han provocado
una inversión inducida significativa. Así, el importe de
las ayudas aportadas por el Gobierno vasco al sector, cifradas en 17 millones
de euros, han permitido unas inversiones inducidas de más de 71
millones de euros entre 1999 y 2002. El esfuerzo realizado por el propio
sector, que soporta el 3,5% del empleo de la CAPV, el mismo peso que tiene
en el PIB vasco, ha posibilitado la generación y ampliación
de recursos turísticos y la creación de 6.000 nuevas plazas
hoteleras, contando en la actualidad con 17.000 plazas. A lo largo de la
década 1992-2002 Euskadi ha incrementado las entradas de viajeros
en un 82%, pasando de 830.119 a 1.512.081 personas, mientras las pernoctaciones
han aumentado un 92%, pasando de 1.486.662 en 1992 a 2.847.751 en 2002.
En cuanto a la procedencia de los que nos visitan, es la afluencia de turistas
extranjeros la que más significativamente ha crecido constituyendo
en la actualidad el 31% de los visitantes, mientras que los procedentes
de otras comunidades del Estado suman un 53%, y los propios turistas vascos
el restante 16%. Según el balance realizado por el Departamento
de Industria, Comercio y Turismo, entre los mejores ejercicios de la década
destacó 1998, con un crecimiento del 27% tras hacerse balance de
los primeros resultados del Museo Guggenheim. La apertura del Museo diseñado
por Gehry fue, pues, “un elemento clave que nos colocó en el mapa
mundial del turismo de ciudad y la apertura de infraestructuras como el
Kursaal y el Euskalduna en el año 1999, reforzó a la CAV
en el segmento de congresos y reuniones”, aseguró Josu Jon Imaz,
consejero de Industria, Comercio y Turismo en la presentación del
balance de una década.
Pese
a que ha crecido algo en los últimos diez años, la baja estancia
media del visitante que llega hasta Euskadi sigue siendo una de la grandes
debilidades del sector turístico vasco. En opinión del Consejero
de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno vasco ello se debe fundamentalmente
a que el 70% de las entradas de viajeros pertenece al turismo de negocios
o empresa, que “busca estancias cortas”, frente al 30% de turismo de ocio.
Otra tendencia, esta vez sociológica, el cambio en las costumbres
vacacionales que busca desagregar los días de vacaciones, hace que
las estancias medias se estén modificando a la baja. No obstante,
el verdadero cambio producido, esta vez en sentido positivo, ha sido el
de la mentalidad de los propios vascos. El turismo se percibe ahora como
sector de importantes efectos económicos y tanto la iniciativa privada,
con notables inversiones, como las administraciones, en cuyas políticas
de promoción tiene ya el turismo un fuerte peso, han colocado a
Euskadi en el mapa turístico.
Medio
natural y gastronomía
Los
tres ejes específicos alrededor de los cuales se estructura la oferta
turística de Euskadi son los congresos, la oferta cultural de calidad
y el turismo natural, en el que los agroturismos integrados en la Asociación
nekazalturismoa cobran protagonismo y han experimentado un fuerte despegue
desde 1998. A pesar de que pueda parecer que esta oferta está vinculada
al turismo de la propia Comunidad Autónoma Vasca, se aprecia un
mayor número de viajeros procedentes de otras comunidades y empieza
a ser una oferta atractiva para el turismo extranjero gracias a la positiva
imagen de calidad que proyecta Euskadi.
Si
el reclamo del medio natural es cada vez más alto gracias a la oferta
de calidad de los agroturismos, la gastronomía como ‘gancho’ a la
hora de atraer turistas no le va a la zaga. Según el estudio encargado
por el Gobierno vasco a la Universidad del País Vasco con objeto
de medir la eficacia de las campañas publicitarias sobre Euskadi
como destino turístico, los aspectos más valorados en los
principales mercados, Madrid y Barcelona, son los contrastes, y por tanto
la amplitud de posibilidades, que ofrece como destino rural y urbano, moderno
y tradicional, así como su gastronomía. En efecto, en los
últimos años, junto los grandes nombres de la cocina vasca,
Juan Mari Arzak, Pedro Subijana o Martín Berasategui, entre otros,
han ido surgiendo profesionales cuyos restaurantes son verdaderos centros
de peregrinación para degustar sus creaciones. Y nunca defraudan.
Costumbres como ‘ir de pintxos’, tan arraigada en la sociedad vasca, se
han convertido en actividades incluidas en los paquetes turísticos,
la dignificación de la oferta culinaria tradicional se ha visto
acompañada de iniciativas que han traspasado barreras, como la Semana
Gastronómica de Intxaurrondo (Donostia), o la celebración
del Día del Txakoli, de la Sidra, por no hablar de la acogida que
tiene cada campaña la cosecha de los vinos de Rioja Alavesa.
COMPROMISO
CON LA SOCIEDAD
La
cultura ha alcanzado su mayoría de edad de la mano de las políticas
públicas pero también gracias a la intervención privada,
cuya manifestación más diáfana es el patrocinio y
mecenazgo, no ya sólo de actividades puntuales de una institución,
sino interviniendo también en la gestión diaria. Se trata,
en definitiva, de devolver a la sociedad parte del valor que la actividad
de la empresa absorbe de la propia sociedad. De esta forma, las organizaciones
empresariales han apostado por apoyar los distintos programas de desarrollo
a través de su integración en la fundación, principal
vía para dar respuesta a esa relación entre cultura y sociedad.
Su papel en la financiación y en la introducción de buenas
prácticas empresariales en los centros culturales es valorada por
sus responsables como la mejor forma de llevar adelante una gestión
profesional. ESTRATEGIA EMPRESARIAL ha hecho suyo el reto de apostar por
la cultura y participa como entidad colaboradora en el Museo Guggenheim
Bilbao, está integrada en el grupo de amigos del Museo de Bellas
Artes de Bilbao, así como en la categoría de miembros de
honor del Orfeón Donostiarra. En su X Aniversario, este periódico
rubricó su compromiso con el Museo Artium de Alava en un acto en
el que el presidente del Comité Ejecutivo de la pinacoteca, Juan
Antonio Zárate mostró su orgullo “al contar con el apoyo
de un periódico económico de prestigio como ESTRATEGIA EMPRESARIAL,
que se vincula en calidad de empresa benefactora al Museo”, inaugurando
así, junto a MCC, esta categoría que permite una estrecha
relación con las actividades de Artium. De esta manera, este periódico
se convierte en el único medio comprometido con las instituciones
culturales más relevantes de los tres Territorios. |
TURISMO
DE NEGOCIOS, UN SECTOR EMERGENTE
El
turismo de negocios en Euskadi es un sector emergente que ocupa el mayor
porcentaje de la actividad turística, como demuestran las cifras
de impacto económico estimado en el año 2000, entre 120 y
150 millones de euros. Con los datos de ese año, la Dirección
de Ordenación Turística elaboró el primer informe
sobre el sector de ferias y congresos que permite un diagnóstico
de este segmento turístico. Las principales conclusiones del informe
apuntan a un desarrollo considerable gracias a la inauguración de
los palacios de congresos Euskalduna en Bilbao (febrero de 1999) y Kursaal
en Donostia (junio 1999), que junto al ya existente Palacio Europa de Vitoria,
constituyen las infraestructuras básicas para acoger este tipo de
eventos, además de otros recintos y salas de menor tamaño
ubicados en hoteles, edificios singulares, parques tecnológicos
y empresariales, etc. La puesta en funcionamiento de las dos nuevas infraestructuras
citadas permitió incrementar en el período 1998-2000 un 29%
el número de eventos y un 58% el de visitantes. Este aumento queda
reflejado al analizar la evolución en el período 1998-2000.
En concreto, en el ejercicio 2000 se contabilizaron 451 eventos, de los
que el 23% se desarrolló en el Palacio Europa de Gasteiz, un 15%
en el Palacio Kursaal y un 62% en el Palacio Euskalduna. A pesar de que
el Palacio de Congresos y de la Música de Bilbao es el que concentra
mayor número de actos, Alava y Gipuzkoa han mejorado respectivamente
en 10 y 4 puntos porcentuales sus cuotas en el mercado vasco de reuniones
desde 1998.
Atendiendo
a la tipología de los eventos celebrados en 2000, el 49% del total
eran congresos (lo que supuso un incremento del 95% con respecto a 1998),
mientras un 27% eran convenciones de empresas y un 24% jornadas, seminarios
y simposios. La cuota de mercado del segmento de congresos en Euskadi fue
del 13% del total de congresos celebrados en el Estado en 2000, mientras
que si se analiza la cuota de mercado de reuniones en general, no sólo
el de congresos, Euskadi supone el 4,5% del total del Estado. En cuanto
a la actividad ferial se refiere, la evolución de la Feria Internacional
de Bilbao ha experimentado un incremento del 40% de los expositores directos
y del 17% en los metros cuadrados de superficie neta expositiva en los
últimos ocho años. El consejero de Turismo del Gobierno vasco,
Josu Jon Imaz asegura que “consolidar la promoción de las tres capitales
vascas en un sector en proceso de expansión, tanto nacional como
internacional, constituye el reto fundamental para el sector privado y
la administración turística”. |

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