SERVICIOS
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Por
Beatriz Itza
Ingeniería
y Consultoría,
el
sector que nació
de
la terciarización y
el
`boom´tecnológico
La
externalización de las actividades auxiliares en la industria, el
nacimiento de nuevos servicios en el marco del desarrollo tecnológico
y el propio desarrollo intrínseco del sector, favorecido por una
coyuntura económica al alza, han sido las claves en el fuerte crecimiento
de los servicios de Ingeniería y Consultoría en la última
década, un mercado muy heterogéneo que en España representa
un volumen de negocio de 22.800 millones de euros y que en el País
Vasco, una vez alcanzado un cierto grado de madurez, empieza a escribir
las primeras páginas de su propia historia. Las grandes corporaciones
multinacionales, mientras, se lamen las heridas y tratan de reubicarse
en el mercado a través de alianzas y fusiones, tratando de pasar
página tras los escándalos del año 2002.
La
fuerte demanda de las empresas industriales, inmersas en un proceso de
externalización de sus servicios –outsourcing– en el marco de nuevas
estrategias de competitividad, ha marcado decisivamente el fuerte crecimiento
cuantitativo y cualitativo de este sector en los últimos años,
sobre todo en lo concerniente a consultoría de formación
y en nuevas tecnologías, que marcan la pauta, pero sin olvidar los
servicios de gestión y administración (servicios jurídicos,
creación de holdings, contabilidad, etc), el marketing o los servicios
personales (publicidad, relaciones públicas, selección de
personal, etc.). “En diez años –afirma el director general de LKS,
Javier Sotil- el mundo industrial y empresarial ha incorporado los servicios
externos de consultoría a su propia cultura. Los gestores saben
que estamos ahí y reclaman nuestros servicios. La evolución
nos ha permitido a nosotros mismos multiplicar por diez nuestros recursos
y efectivos”.
De
la más que positiva evolución del sector dan fe los datos.
En 2001, los servicios de ingeniería y consultoría a empresas
generaban en España un volumen de negocio en torno a 22.800 millones
de euros, el 30% de la facturación total del sector de Servicios
a Empresas. El valor de la producción superaba los 18.000 millones
de euros de los que el 60% correspondía a servicios propiamente
de Consultoría y el 40% restante a servicios técnicos –ingenierías,
estudios de arquitectura, etc.–. En el País Vasco, el sector concentra
en la actualidad un total de 8.111 establecimientos, da trabajo aproximadamente
a unas 30.000 personas y facturó en 2002 en torno a los 2.300 millones
de euros.
Un
estudio desarrollado por la Federación de Cajas de Ahorros Vasco
Navarras en el año 1999 dibuja la radiografía del sector
en la Comunidad Autónoma Vasca, caracterizado por un alto grado
de atomización y una fuerte estructura dicotómica, con un
84% de los establecimientos formado por dos o menos empleados, en contraste
con una veintena de empresas –16 de ellas en Bizkaia- con más de
un centenar de trabajadores en nómina. Esta situación sin
embargo, tiende a redimensionarse, una vez pasados los efectos provocados
por el ‘boom’ de las nuevas tecnologías. “La irrupción de
las TIC significó una auténtica revolución en el mundo
empresarial. De repente, servían para todo; todo el mundo sabía
de todo y tanto la demanda como la oferta de servicios en esta área
se disparó. Hoy se ha visto que sólo aquellos servicios que
realmente aportan valor a la empresa tienen posibilidades de mantenerse”,
afirma Sotil.
Por
el empleo y la formación
El
sector de la consultoría vende su producción a todos los
sectores de actividad sin exclusión, siendo al mismo tiempo su principal
auto-proveedor desde el momento en que se autoabastece en un 35% de la
materia prima empleada en su proceso de producción. El sector servicios
a empresas es, además, uno de los sectores económicos del
País Vasco que más ha reducido su dependencia exterior en
los últimos años. No sólo satisface en mayor medida
las necesidades internas de la CAV sino que incluso exporta servicios al
resto del Estado.
Ha
sido, además, el sector con mayor crecimiento neto de empleo de
la economía vasca entre 1985 y 1996, por delante de ‘históricos’
como hostelería, educación o sanidad. La formación
constituye una de sus principales fortalezas como sector con actividades
de alta cualificación y comprometido con las nuevas tecnologías.
La rapidez con la que evolucionan las tecnologías de la información
y la comunicación ha obligado al reciclaje continuo de los profesionales
de todos los sectores pero más específicamente, al de los
servicios avanzados a empresas. Son estos sectores los que, lógicamente,
gastan más recursos en formación, destacando los servicios
informáticos y las actividades de investigación y desarrollo
que en 1996 tuvieron cerca de la mitad del personal realizando cursos de
formación. Los servicios técnicos –ingenierías, arquitecturas–
así como las actividades jurídicas y económicas reciclaron
a más del 30% de su personal, situándose la media del sector
en el 22%.
En
cuanto a las estrategias de internacionalización, las grandes empresas
de ingeniería son las que llevan la ‘voz cantante’ en el sector.
Venden el 67% de sus servicios fuera del ámbito vasco y, apartándose
de la media del sector, facturan el 23,9% de sus servicios en el extranjero
si bien son las mayores de 5 empleados las que determinan esta proporción,
con el 24,2% de las transacciones fuera de España. En el caso de
la investigación y el desarrollo, si bien la presencia en los mercados
de fuera de la comunidad vasca es muy importante, en términos de
ventas se reduce sensiblemente su importancia. Concretamente sólo
el 8% de las ventas lo son por prestación de servicios en el extranjero.
Los
años dorados: de 1996 a 2001
La
favorable coyuntura económica contribuyó a convertir al sector
en uno de los más dinámicos y estratégicos por el
alto valor añadido que genera. Así, en 1997 disparaba su
facturación hasta los 163.000 millones de pesetas (980 millones
de euros), con un crecimiento del 16% con respecto del año anterior,
justificado en su momento por el hecho de que cualquier empresa involucrada
en un proceso de cambio, fuera cual fuera el sector al que perteneciera,
pero especialmente en finanzas y seguros. Industria y fabricación,
terminaba recurriendo a los servicios de una firma de consultoría.
El
sector era consciente de que el reto clave al que se enfrentaban las empresas
líderes en todo el mundo era el incrementar constantemente sus ingresos
en un entorno cada vez más complejo, dominado por interrogantes
e incertidumbres como la implantación del euro, el llamado ‘efecto
2000’, la globalización de los mercados y el advenimiento de los
nuevos escenarios, la desregularización de algunos sectores o la
convergencia de las industrias. En su objetivo de dar respuesta a los nuevos
retos de competitividad, las empresas estaban llevando a cabo importantes
inversiones en nuevas tecnologías y en mejoras operativas para optimizar
su eficacia, controlar costes, crecer y aumentar sus resultados y beneficios.
La
respuesta a sus demandas estaba en las firmas de consultoría, en
las multinacionales pero también en las pequeñas consultoras
‘de nicho’. Todas ellas, en mayor o menor medida, llevaron a cabo a finales
de los 90 un esfuerzo importante por diversificar sus servicios ofreciendo
junto a una oferta convencional, respuestas para el cambio estratégico,
la mejora de procesos y las soluciones tecnológicas. Fue así
como, frente a quienes defendían que a nivel mundial el sector había
tocado techo, éste siguió creciendo sobre todo en países
como España donde se vieron aún más alimentadas si
cabe por el proceso de privatizaciones emprendido por el gobierno central.
Y efectivamente, 1998 se cerró con un crecimiento del 23% y una
facturación cifrada en 200.000 millones de pesetas (1.200 millones
de euros), con un fuerte crecimiento de los subsectores de consultoría
y asesoría fiscal y legal, siendo la consultoría en tecnologías
de la información, por líneas de actividad, la que más
creció durante ese ejercicio.
Según
el informe DBK referido al ejercicio 1999, las firmas españolas
de auditoría y consultoría alcanzaron unas ventas de 393.000
millones de pesetas (2.362 millones de euros), con un incremento respecto
del año anterior del 24%. El principal motor de crecimiento continuó
siendo la consultoría en tecnologías de la información
y el desarrollo e implantación de sistemas, debido a los efectos
de la adaptación al euro y al cambio de siglo, y la generalizada
incorporación al mundo empresarial de fuertes inversiones en el
área informática, en un escenario de notable desarrollo de
las telecomunicaciones e Internet.
Un
año después, el crecimiento del sector se situaría
en el 29% siendo las consultorías en tecnologías de la información
y el desarrollo e implantación de sistemas las dos ramas que registraron
el mayor crecimiento en buena medida debido a la creciente digitalización
de la economía que condiciona el entorno empresarial e influye en
gran medida sobre las estrategias de negocio. El impacto de las redes informáticas
y de los sistemas integrados de gestión, así como la adaptación
de los procesos de negocio a Internet son cada vez más intensos.
2002:
‘annus horribilis’ y nuevo despegue
Sin
embargo, el verdadero cambio, que vendría a convulsionar fundamentalmente
el mundo de la gran consultoría mundial, no llegó ni por
el cambio de siglo, ni por la globalización, ni tan siquiera por
el euro. Llegó en 2002 a raíz del escándalo de la
norteamericana Enron, affaire que supuso la desaparición y muerte
de la gran Andersen y una severa estocada a la credibilidad y prestigio
de todas las demás. La primera medida que adoptaron todas las grandes
fue soltarse de la mano de sus matrices auditoras para iniciar un nuevo
camino en solitario o con nuevos y adinerados partners, una vez desechada
la salida a los mercados bursátiles, envueltos a su vez en una severa
crisis. La división de consultoría de PricewaterhouseCoopers
(PWC Consulting) fue adquirida en octubre de 2002 por IBM que fundó
de esta manera IBM Business Consulting Services, con una facturación
de 42.000 millones de euros y una plantilla de 2.800 profesionales. Fue
el primer botón de muestra de una tendencia que después se
ha venido en confirmar con otras grandes firmas de la consultoría
mundial: la convergencia con las empresas tecnológicas.
En
mayo de 2002, KPMG Consulting Internacional lanzaba una oferta sobre 23
unidades de consultoría de la ya desmembrada Andersen, entre ellas,
la sección española. Junto a los socios de Francia, Dinamarca,
Suecia, Finlandia, Noruega, Austria, Suiza, Brasil, Perú, Japón,
Corea y Hong-Kong da lugar a Bearing Point, una nueva consultoría
que en España factura 62 millones de euros y cuenta con un equipo
de 800 consultores. Cap Gemini, por su parte, ha sido la única firma
que no ha estado vinculada a una empresa de auditoria y que hasta la fecha
mantiene su independencia con respecto a las empresas tecnológicas.
Hace dos años inició su proceso de fusión con Ernst
& Young y actualmente fundamenta su filosofía en el mantenimiento
de un sistema de socios de primera fila con los que procura asistencia
a sus clientes. Accenture también hace gala de independencia, tras
haber logrado la suya propia desligándose hace unos años
de Andersen. La firma de consultoría juega hoy con la importante
baza de su tamaño y con la alianza estratégica que mantiene
con HP y Microsoft aunque, eso sí, cada uno en su sitio. Deloitte
Consulting fue una de las últimas firmas que dio el paso de separarse
de la auditora Deloitte & Touche y asume hoy el reto de la independencia
desde una considerable pérdida de resultados y con la vista puesta
en 2004 en que, según sus expertos, se producirá una recuperación
del sector.
Una
tendencia que apunta al alza
Ante
este escenario, las tendencias para el nuevo siglo las apuntaba el presidente
de la Asociación Española de Consultoría, Gil Gidrón
quien constataba la visión multidisciplinar que estaban adoptando
las grandes firmas “con el objetivo de abarcar todos los aspectos de una
consultoría completa e integrada que implementa soluciones que aportan
valor”, mientras otras empresas se centraban en un nicho de mercado para
prestar su servicio en áreas específicas o mercados concretos.
La situación permitía hablar asimismo de un cambio desde
la fragmentación a la concentración, mediante el crecimiento,
las fusiones y las adquisiciones, desde el ámbito nacional al internacional
o global. Gidrón avanzaba asimismo una evolución desde la
oferta de productos generalistas de consultoría a la utilización
de equipos multidisciplinares formados por especialistas, lo que vendría
a demostrar que en la consultoría se estaban integrando y desarrollando
nuevas disciplinas y sectores al tiempo que se estaba produciendo un cambio
en el concepto de adquisición de servicios de Consultoría
donde el servicio pasa a ser valorado como una inversión y no como
un gasto, donde se mide el retorno a la inversión y el valor que
se aporta a la mejora de la competitividad en el nuevo entorno europeo
del siglo XXI.
En
la CAV se constata asimismo que existe todavía campo suficiente
para pensar que el sector de ingeniería y consultoría y de
servicios a empresas, en general, puede seguir desarrollándose en
un futuro. Por una parte se está lejos aún de los niveles
que representa en la media de la UE, en cuanto al porcentaje del PIB. Por
otra parte, en opinión de los expertos, la demanda de ciertos servicios
como los tecnológicos, informáticos y de consultoría
de todo tipo por parte de la industria, sobre todo, tiene que seguir siendo
creciente, dado el grado de desarrollo industrial existente y las necesidades
derivadas de la integración en el mercado único, de cara
a disminuir posibles desventajas competitivas.
Desde
la Asociación Vasca de Ingeniería y Consultoría, AVIC,
que desde hace 20 años viene representando los intereses empresariales
y profesionales de sus 48 firmas asociadas, las más significativas
del sector en Euskadi, con una facturación de 1.325 millones de
euros y una plantilla conjunta de 13.500 profesionales, el reto de futuro
será la digitalización de las firmas de consultoría,
proceso que en la asociación se acometerá de la mano del
Plan Euskadi en la Sociedad de la Información, y la internacionalización
de las empresas asociadas, con los ojos puestos muy especialmente en los
países del este de Europa y del norte de Africa. “Ahora que estamos
llegando a un cierto nivel de madurez –reflexiona el director general de
LKS, Javier Sotil- hay que tener claro que los servicios de consultoría
se mantendrán en la medida en que aporten valor a las empresas y
que en este sector, como en otros, para crecer hacen falta buenas personas
y buenas empresas que ofrezcan solidez y credibilidad”.
EL
COMERCIO QUE CAMBIO LOS HABITOS DE OCIO Y CONSUMO
El
cambio en los hábitos de ocio y consumo, la proliferación
de los grandes centros comerciales en la periferia de las grandes ciudades
y la creciente pujanza del comercio electrónico han sido factores
determinantes en las tendencias y desarrollo del sector comercial y de
la distribución en los últimos diez años. Con una
cuota de empleo del 15% y más del 13% del valor añadido generado
en España, el sector se ha convertido en un auténtico motor
de la economía y en eje del desarrollo urbano. La tendencia apunta
a una concentración de equipamientos con el ocio como principal
protagonista.
En
la próxima década está previsto que los centros comerciales
inviertan 15.000 millones de euros en la apertura de 250 nuevos establecimientos
en España, lo que permitirá crear 300.000 nuevos puestos
de trabajo y duplicar la superficie comercial del Estado. Y todo ello,
a pesar de las restricciones administrativas impuestas por las administraciones
autonómicas que están tratando de ralentizar, cuando no de
frenar, la expansión de un sector que ha conseguido modificar los
hábitos de compra y de consumo de la ciudadanía. Los principales
artífices de este cambio han sido básicamente El Corte Inglés,
que mantiene imbatido su primer puesto en el ranking de la distribución
en España desde hace años; Carrefour, cuya fusión
con Pryca y Continente convulsionó la distribución comercial
de este país en el año 2000; Alcampo, Leclerc y Leroy Merlin,
fuertemente implantados en las distintas comunidades autónomas aunque
con escasa presencia en el País Vasco; la sueca Ikea, que acaba
de confirma la apertura de un centro en Barakaldo; y Eroski, enseña
vasca que en el último decenio ha llevado a cabo un importante esfuerzo
estratégico y de medios que le ha llevado a doblar la facturación
y los beneficios, a multiplicar por tres el espacio comercial activo de
sus tiendas, a tener presencia en todo el Estado y, en paralelo, el número
de empleados, y a realizar un desembolso acumulado superior a mil millones
de euros. El ocio y la moda marcan y mandan en el diseño de los
nuevos centros. Si en los abiertos antes de 1990 la alimentación
ocupaba una superficie del 68% del total, en la actualidad apenas supone
el 33%. El sector alimentario vive una constante reducción del número
de comercios tradicionales que han ido perdiendo cuota de mercado a favor
de los grandes centros comerciales. En cambio, ocio y moda han duplicado
su espacio y cada uno de estos segmentos representa el 21% de la superficie
de los nuevos centros. de forma que hoy no se concibe un centro comercial
sin su correspondiente espacio de ocio, incluidos cines, salas de fitness,
guarderías infantiles, etc. Después de impulsar nuevos hábitos
de consumo y ocio, los centros comerciales se enfrentan con el nuevo milenio
al reto de una necesaria renovación para asegurar su competitividad.
Mientras, en un intento por contrarrestar la dura competencia que representan
para el comercio tradicional y urbano, éste ha iniciado su particular
contraofensiva. En el caso de las capitales vascas, en concreto, las asociaciones
de comerciantes de los distintos barrios y distritos de la ciudad han unido
sus fuerzas en una estrategia común, en orden a devolver a la urbe
su carácter de gran centro comercial urbano y abierto, próximo
al ciudadano, especializado, moderno y dinámico. Cuentan para lograrlo
con la colaboración institucional que ha visto en el comercio un
motor imprescindible para la revitalización de las ciudades, un
impulso que no se puede desperdiciar. |

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